martes, 23 de noviembre de 2010

Capítulo 11: Cosas estúpidas que preocupan a niñas estúpidas.

Totem y Rocco se alejaron caminando. Los rayos del crepúsculo incidían sobre ellos haciendo que sus sombras se prolongaran. Los numerosos tatuajes del indio se oscurecían mientras hablaba con su amigo.


-Tú no ser hombre. Tú ser todavía niño. No como Totem. Totem ser ya mucho mayor que tú.-dijo Totem golpeándose el pecho repetidas veces.


-¿Pero de qué estás hablando?-dijo Rocco indignado.-Yo soy un hombre.


Totem le miró a los ojos con superioridad haciendo que Rocco bajara la mirada. El cielo se puso de color rojo. Totem miró al horizonte, por donde se estaba escondiendo el soy y de pronto lanzó un grito.


-¡¡¡¡¡¡¡Ahhhhhh!!!!!!!-gritó Rocco asustado por el grito de su amigo.


Entonces Totem empezó a saltar y a valancear su cuerpo hacia delante y hacia atrás, con la mano en la boca y haciendo el tipiquísimo grito indio. Empezó a bailar así al rededor de Rocco hasta que los últimos rayos del atardecer desaparecieron y se empezaron a ver las estrellas. Entonces Totem paró de pronto y de nuevo volvió a mirar a Rocco a la cara.


-Tu no ser hombre porque tú no saber bailar como Totem.

-Tio tú eres un indio, yo soy una persona normal. Solo quiero que mi caneloncito vuelva a quererme.

-Esto que Totem acabar de hacer ser ritual de apareamiento de las águilas. Yo ser águila macho y tú ser águila hembra.

-¿¿¿¿¡¡¡¡Q-Q-Queeeeee!!!???-gritó Rocco. Su amigo acababa de hacer ¿qué?. No iría a....NO!!!

-Mira, Totem-dijo Rocco retrocediendo-.Yo no soy esa clase de tio. A-Además no creo que a O'fran le guste eso...


Totem le miró sin comprender. ¿Acaso no había entendido Rocco su metáfora? De verdad, las costumbres de las pieles pálidas desconcertaban demasiado al pobre indio.

-Yo sólo tratar de enseñarte qué hacer con hembra. Pero Totem ver que Rocco no comprender mi cultura.- Siguieron caminando en silencio hasta que Totem se paró en seco.

-¿Qué ocurre ahora, Totem?

-Ya que tú no querer hacerlo a mi manera, lo haremos como lo hacen los pieles pálidas. Llévame a la taberna.

-Mejor dí ''Bar''. Pero, ¿qué vamos a hacer en un....?- su frase quedó ahogada con un tirón de brazos que le propinó el indio.

La noche acababa de caer en la ciudad, del rojo crepuscular no quedaba rastro. Y, como todo indio sabe, la noche es larga y hay que aprovecharla....

***

Por otro lado, compartiendo el mismo cielo nocturno, se encontraban Tiano y Vicen, encaminándose a la casa del ruso. La calle, desierta como siempre, a excepción de ciertos miembros de la banda de la Caridadeh, era el lugar ideal para compartir los más profundos secretos con un amigo; pero también para compartir oscuros pensamientos.

-¿Y bien?- saltó Vicen Rubi después de un largo silencio.

-¿Y bien qué?- Respondió Tiano, distraido como siempre tratando de concentrarse en su equei.

-Y bien, ¿cuál es ese plan infalible?

-No entiendo qué quieres decir... ¡Ah, el plan ! El plan infalible para estar con Oiga, el plan de salir con Oiga; el plan de Oiga.- silencio-. ¿Ese plan?

-¡SÍ! ¡Ese PLAN!- El ruso trató de tranquilizarse y luego continuó hablando.- Mira, yo lo único que quierrro... es no seguir sintiendo que las pierrnas me fallan cada vez que la veo; poder abrazarla sin venirr a cuento; quierrro coger su mano, más blanca que la nieve que cubrre Moscú en invierno, y prrometerrle que nunca la soltaré; quierrro...

-Bueno, bueno, basta ya de tantas ñoñadas y cursiladas.-Tiano se colgó del cuello de su amigo por un brazo y lo atrajo hacia él, para asegurarse de que le oía bien.- Mira, rusito, a las tías no puedes ir de cursi y príncipe azul que va a estar ahí siempre, no. Las tías son muy complicadas, pero te aseguro una cosa: les encantan los juegos. Bien, rusito, deja que te enseñe como juega Tiano el Verde...

***

Cielo azul, sin una sola nube estropeando el color de una mañana fría de verano; pero Fornicienta ya llevaba un rato levantada. Todas las mañanas acostumbraba a levantarse muy temprano, cuando todos los animales huertanos duermen en sus madrigueras, para recoger los pepinos del huerto. Era asombroso lo que la charca del huerto podía hacer por la cosecha. Bastaba con regarla una vez al día con agua de la charca para que, aunque fuera invierno, al día siguiente hubieran centenares de nuevos pepinos gigantes, verdes y jugosos.

Lo malo, pensaba Fronicienta, era que tal cantidad de pepinos no era posible venderse del todo, así que desde pequeña ha estado alimentándose a base de lo que ella llama ''la dieta del pepino''.

Terminó de recoger el último y volvió a su casa. Por el camino, no pudo evitar pararse enfrente de la valla que separaba su huerto con el de la difunta Facun. Sintió cómo todo su cuerpo se estremecía al acordarse de los sucesos ocurridos el día anterior, y no pudo hacer otra cosa que preguntarse si de verdad hicieron lo correcto.

-F-fué por Stefff. No puedo arrepentirme de eso. Además- se dijo mientras volvía a encaminarse a su casa-, he salvado a la humanidad de los tomates de Facun, debería estar orgullosa.

Así entró a su casa con la última caja de pepinos del día. Se lavó la cara y se vistió para ir a la escuela, pero mientras desayunaba su zumo de pepino recién exprimido le asaltó una última preocupación: si Stefff ahora querría estar con ella.


***

El día pasó rápido, monótono, como cualquier día en el instituto. O'Francisca no había hablado con sus amigas en todo el día, y eso lo había hecho más pesado. La verdad, es que las cuatro, al parecer, habían decidido aislarse unas de otras por culpa de el shock que había supuesto la muerte de Facun.
Por suerte, a la salida, O'Francisca se reunió con Totem, quien la esperaba en el aparcamiento de estudiantes.

-¿Se puede saber dónde te has metido durante todo el día? ¡No puedo permitir que mi novio vaya haciendo el indio por ahí, saltándose las clases!

-Pero resulta que tu novio ser indio... además tenía que ayudar a un amigo y...

-¡Me dan igual tus escusas, Totem!- La impotencia y el miedo de O'Francisca salieron a la luz con aquel grito, y conllevaron a las lágrimas reprimidas el día anterior.-Lo siento, a-ayer me pasó una cosa horrible y...creo que no lo he superado.

Totem la abrazó para tranquilizarla y le besó la frente.

-Eh, ¿por qué no venir conmigo? Totem tener sorpresa para O'Francisca.-dijo lo más suave que pudo, separándola lentamente de él. Le limpió las lágrimas con los pulgares y consiguió hacerla sonreir.

-¿Qué sorpresa?- preguntó con su voz de niña pequeña.

-Ven a verla...

La tomó de la mano y la llevó corriendo hacia el final del aparcamiento, en el sitio reservado para las bicicletas. O'Francisca se llevó las manos a la boca por la impresión.

-¿C-cómo se llama?

-Esperaba que tu ponerle nombre... Totem criarlo desde que ser un potrillo indefenso, y ahora querer regalarlo a O'Francisca.

Ella le apretó la mano y le sonrió, se le había ocurrido el nombre perfecto.

-Quiero que le llames Ohana.

-¿Ohana? ¿Qué ser eso?- Preguntó el indio divetido.

-Significa ''familia''. Y familia significa ''siempre juntos''.

***
-Mira, ahora mismo no puedo salir a la calle.

-Pero, perrriquito, ¡es muy importante que nos veamos!- contestó la voz al otro lado del teléfono.

Oiga estaba confusa. Necesitaba descansar ese día, tenía tantas cosas en la cabeza que no podía ni con su alma. Y ahora, Vicen Rubi la llamaba para quedar. ¿Y de qué le serviría salir ahora con él? Nunca conseguía que pasara nada.

-Los rusos son unos estirados....

-Oye, estoy aún aquí...

-¡Oh! Perdón, perdón. ¿A ver, qué es lo que quieres hacer?

-Qui...quierrro hablar contigo.

Oiga suspiró y se rindió definitivamente.

-Está bien, ven a recogerme.

Unos minutos más tarde los dos caminaban despacio por la calzada. El silencio nunca había incomodado a Oiga, pero esta vez era demasiado insoportable.
Pasaron un rato así, en silencio, hasta que Vicen Rubi se paró. Estaban en un parque, el parque al que Oiga solía venir de pequeña, pero que habían cerrado desde que descubrieron que la Caridadeh usaba a los niños que venian como medio de intercambio de droga. Por lo tanto, estaban solos.

Aún así, Vicen Rubi seguía callado, con las manos en los bolsillos y sin mirar a Oiga. Esta acabó disgustándose del silencio del ruso.

-Mira, tengo un montón de cosas que hacer y no puedo permitirme perder el tiempo para una tontería como quedarme de pie y en silencio. Me voy.

-¡Espera! Por favor...

Oiga se giró hacía Vicen Rubi. Por lo menos había conseguido decir algo.

-Oiga, si te he traído hasta aquí, es porque tenemos que hablar sobre algo muy...importante.

A Oiga se le cortó la respiración. Por fin, era justo lo que estaba esperando desde el momento en que lo conoció. No podía creerse que fuera a pedírselo. Aunque ya podría haber elegido un lugar más romántico, pero...

-¿Qué es lo que quieres?- Preguntó cruzándose de brazos, tratando de mantener la compostura.

Vicen Rubi se acercó a ella y le cogió una mano. Tenía razón, era blanca, como la nieve en Moscú, pero más cálida que cualquier hoguera. Sonrió al cogérsela y sin saber por qué, le acarició la mano.

Oiga se asustó al sentir el contacto de Vicen Rubi en su mano y se quedó petrificada. La verdad es que la tenía bastante fría, a pesar de haberlas tenido en los bolsillos todo el rato. Pero cuando empezó a acariciarle la mano, como si de un acto reflejo se tratase, su mano se soltó rápidamente de la de Vicen Rubi.

-¿Q-qué pretendes? ¿Vas a decírmelo ya o quieres que siga perdiendo el tiempo?

Vicen Rubí volvió a mirar al suelo, no debería haber hecho eso, no fue lo que le dijo Tiano.

-Lo siento, pero no te he traído aquí para decirte nada, sólo para darte esto.

Vicen Rubi metió la mano en el bolsillo y sacó un sobre en el que ponía Oiga. La chica se desconcertó, ¿eso era todo? ¿La había sacado de casa para darle una estúpida nota? Se la quitó de la mano de un tirón.

-¿Estás enfadada? Yo... lo siento, pero tenía que dártela y quería hacerlo en algún lugar apartado para...

-Mejor ahorrate las palabras, porque sólo conseguirás empeorar la situación.

Oiga se dio la vuelta enfadada y se fue en dirección a su casa.

-¡Oiga!

-¡Oigo! Digo, ¡¿qué?!

-Leela, por favor...

Llegó a casa hecha una furia y lo primero que hizo fue tirar la carta por el suelo de la habitación. Había perdido toda la tarde y ya no podía concentrarse en nada. De pronto, sonó el teléfono.

-¿Sí?

-¡Optimixta! Con X de Mixta.

-No, Columientos, no estoy nada, optimista hoy, ¿vale? ¡Adiós!

-¡Sabe a Mix... Piiiiii.

El teléfono se le cayó al suelo. Le dio pereza,pero se agachó a recogerlo, topándose de morros con la carta de Vicen Rubi.
''Bueno, la miraré.''

Abrió con cuidado el sobre y sacó la carta. Cada línea que leía le hacía abrir más los ojos, hasta que llegó a la última.

-N-no pue...¡No puede ser!

Soltó la carta y se dirigió hacia la puerta.

-¡Oiga! ¿A dónde vas? ¡Tienes que cenar!

-¡Tengo que ir al aeropuerto, luego nos vemos! ¡Adiós!

Corrió calle abajo, hacia el parque al que había ido con Vicen Rubi. Si lo atravesaba todavía podía llegar antes de que fuera tarde. Mientras atravesaba el parque chocó con un niño y los dos cayeron al suelo. Oiga se levantó y ayudó al niño a levantarse.

-¡Lo siento, perdón, pero tengo prisa!

El niño se quedó quieto, observando a Oiga correr en dirección a una parada de autobús que paraba en el aeropuerto más cercano. El cielo estaba oscureciéndose, ya había salido la primera estrella, pero no hacía frío, aún había una temperatura agradable. Sin embargo, el niño no debía notarlo, porque llevaba al rededor del cuello y de nariz para abajo, una gruesa bufanda...






miércoles, 30 de junio de 2010

capítulo 10: Las zorras caen por su propio peso... porque están gordas.

REUNIÓN DE EMERGENCIA: DENTRO DE 20 MINUTOS EN LA PUERTA DEL ALCAMPO

Oiga apretó el botón de enviar y espero a que le llegara la confirmación de que el mensaje había llegado correctamente a los móviles de Kika, O'francisca y Fornicienta.

***

A los 20 minutos Oiga fue la primera en llegar frente a la puerta del Alcampo, O'francisca no tardó en aparecer.
-¿Y tanta urgencia a qué se debe? ¿Qué ha pasado?-dijo O'francisca un poco confundida.
-Espera a que lleguen todas... Es tan horrible que no quiero repetirlo dos veces.- Oiga permaneció con la mirada seria puesta en el horizonte y sin que de su rostro saliera ningún tipo de emoción. O'francisca tuvo un escalofrío.
En ese momento oyeron un golpe. Era la furgoneta de Fornicienta que al tratar de aparcar había aplastado al coche de detrás... Como decíamos antes, todo lo que estuviera relacionado con la visión espacial no era lo suyo.
Fornicienta bajó sin preocuparse mucho por los daños causados y se dirigió a sus amigas.
-¿Qué ha pasado Oiga? estaba echándome una siesta más agusto que siete y me encuentro con tu mensaje... ¡Se puede saber que es eso tan urgente!.
-Espera a que llegue Kika.
-¡¿Pero dónde está esta mujer?!- gritó O'francisca.
-Por fa Oiga... no nos tengas en ascuas... una pista... por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa...
-Vaaaale, es sobre Stefff- dijo resignada Oiga tras la insistencia de Fornicienta.
A Fornicienta el corazón le dio un vuelco, ¿habría descubierto Oiga los líos que se llevaba con él?, No podía ser, la habría acusado directamente... O tal vez quería hacerlo delante de todas para que la paliza fuera más grande... Fornicienta creía que si esperaba más le daría un infarto.

En ese momento apareció Kika. Tenía unas ojeras inmensas y el miedo se reflejaba en sus ojos. Pese al calor de junio llevaba una bufanda que le tapaba la boca.
-¿Kika? ¿Estás bien?- O'francisca fue la única a la que le salieron las palabras tras la primera impresión de ver a Kika en ese estado.
-No... Pero os cuento luego... en un lugar seguro... Ahora contadme a que se debe la urgencia.

Todas se miraron asustadas.
-Mmm a mi me da que esta lleva todo el cuello lleno de chupetones de Rocco- le comentó O´francisca a Fornicienta riéndose, pero esta última estaba demasiado preocupada por lo que Oiga tenía que decir como para seguir con la broma.
-Bueno chicas... Resulta que hay una chica que conocemos que está tonteando con Stefff... Y sospecho que se lo ha llevado ya al huerto...literalmente.

Fornicienta sintió cómo le faltaba fuerza en las piernas... Se había quedado sin amigas... La habían pillado. El resto se limitó a abrir la boca de manera descomunal.

-¡Y esa persona es como si no la guarra de la Facun!
-¡Será zorra!- gritó Kika, y la expresión de terror y cansancio que tenía se disolvió en milésimas de segundo- ¡Toda su vida ha sido una guarra y siempre lo será!
Fornicienta se quedó helada... Sus amigas no la habían pillado, ¿pero acaso la noticia no era mucho peor? Su amado Stefff le estaba poniendo los cuernos con el ser más odioso del planeta, la persona que más odiaba: La Facun. Tenía que haber un error.

-¿Segura? ¿Con la Facun?¡Pero si es horrible! ¡Stefff debería salir con una chica guapísima!- la modestia nunca había sido lo suyo.
-¡Que sí , que sí!- dijo Oiga. Y procedió a contarle los hechos que habían ocurrido el día anterior. Todas estaban indignadas. Decidieron que la mejor opción era subirse en la furgoneta de Fornicienta dirección al huerto, y hablar así con La Facun.

***
En un lugar diferente de esa misma ciudad cuyo nombre no podemos denunciar por miedo a que vengan de visita grupos de pervertidos había otro grupo de cuatro personas reunido. Estas cuatro personas mantenían una animada conversación.
-A mí me parece demasiado fuerte que aún no te hayas lanzado a por Oiga.
-Lleváis demasiado tiempo tonteando, al final tu perrriquito se cansará-. Tiano se bajó de su 'ekey, miró a Vicenrubi muy seriamente y le puso su medio de transporte enfrente de los ojos-. A las chicas hay que verlas como a un 'ekey: cuanto antes te lances por el ''half pipe'' y hagas en la cima, cuando estás en el aire, un kickflip mejor te irá. Yo me lancé enseguida a por Fornicienta.
-¡Jau! Con razón tu acabar así...

Tres roncas risas estallaron a la vez en el grupo. Tiano clavó la vista en el suelo, en actitud bastante ofendido.
-Venga Tiano- dijo Vicenrubi dándole unas palmaditas en la espalda-, no te pongas así.
-Y yo que iba a ayudarte a conseguir tu kickf... digo, tu Oiga...
-Mujeres no patines, mujeres dolor de cabeza.


Totem se golpeó el pecho desnudo y pintado con el puño, como queriendo recarcar que su razonamiento indio no tenía ninguna discusión. Rocco sonrió, no sin ocultar una extraña mueca de preocupación. Esta vez fue él el que rompió el silencio.


-Mi caneloncito no quiere verme.
-¿Quién?- preguntó Vicenrubi.
-La hembra con la que Rocco aparearse, Kika. Pasar ya 1 luna desde última vez... Venir conmigo, Rocco; yo decir que hacer tú.
Los dos se alejaron calle abajo cuchicheando no se qué de águilas que al volar por el cielo suelen perderse de su familia... cuentos indios.

Tiano aprovechó su oportunidad y se encaró a los grises ojos de su migo ruso.
-Ahora me toca a mí.


-¿Qué?


-Tengo un plan infalible para que Oiga caiga a tus pies...


***
Huerto de tomates Haspenné 250 m.


Solo 250 metros. Solo 250 metros y la Facun sería carne de hoguera. Ese era el pensamiento de cuatro adolescentes metidas en una cochambrosa furgoneta a la que se había caido el parachoque s delantero a mitad del trayecto. Aún no sabían cuál era el plan, pero no les importaba, estaban eufóricas. La idea de que esa paleta hubiera tocado a Stefff había sacado a la bestia que casa una llevaba dentro.
Fornicienta había cambiado la radio y ahora escuchaba ''asesinos FM''; Oiga había dejado esos característicos buenos modales en casa y se desahogaba soltando todo un repertorio de palabras malsonantes no aptas para tí; O'Francisca ya no tenía voz de niña, bueno, sí la tenía, pero más parecida a la voz de la niña del exorcista que a la voz de una niña inocente; y Kika se había olvidado de esa fobia que le había entrado tan de repente hablando de poner su bufanda al rededor del cuello de Facundación. Todo esto añadiendo cuatro marañas de pelo alborotados y ocho ojos inyectados en sangre.


-Aquí es, chicas. Vamos bajarse de mi pequeña antes de que me hagais un bujero.


Las cuatro chicas bajaron de la furgoneta y se pararon delante de la puerta del ''huerto Haspenné''.


-¿Y bien?- preguntó Kika- ¿Cuál es el plan?


-Lo primero es relajarnos, chicas. Tenemos que causar buena impresión, que piense que venimos a hablar con ella como cuatro buenas amigas.- Oiga decía esto con la mirada perdida en el horizonte, como si visualizase la escena mientras hablaba-. Tenemos que parecer señoritas y...¡Kika suelta ese palo afilado, que te he visto! -Oiga lanzó un profundo suspiro- Ay...Está bien, dejadme hablar a mí.


Estaba cayendo la tarde cuando las chicas vieron a Facun; estaba metida en una especie de barreño gigante hasta la rodilla, se había remangado el peto de pies y manos y estaba aplastando con sus pies de troglodita tomates. Vamos, lo que se hace con las uvas pero con tomates, para que quede claro.
-¡Me cachí en la má! -exclamó sorpredida Facun al verlas, mientras se secaba el sudor de la frente- ¿qué sus hacéis vosotras aquí?


-Nada... -dijo Oiga como pudo mientras sujetaba con un brazo a Fornicienta y con el otro a Kika- Que estabamos por aquí, y hemos pensado "oye, vamos a ver un rato a Facun"


-Oye, pué estáis to raras, ¿eh? -comentó Facun mientras veía a Oiga forcejear con Forni y Kika y a O´Francisca tetricamente callada sin decir nada pero taladrandola con la mirada.


-¿Eh? No para nada, estamos como siempre. -insistió Oiga- Oye, hemos oído...Bueno, ya sabes que la gente dice muchas tonterías...Y resulta que el otro día...Escuchamos por casualidad...Que tú te estabas viendo con ese chico italiano, Stefff...¿Qué tontería no?


-¡Ay! ¡Me habéis descubierto! -empezó a dramatizar Facun poniendose una mano en el pecho y la otra en la cabeza como si fuera a desmallarse- ¿Pero qué puedo hacer yo? Le dije a Stefff que sería una relación difícil, porque a fin de cuentas, yo tengo un puñao de pretendientes en la universidad, pero él insistió y dijo que me amaba como nunca había amado a nadie y que yo era la mujer de su vida...


Oiga había perdido completamente el control de la situación y miraba a Facun con los ojos como platos y la boca abierta; la mirada de gélida de O´Francisca se transformó en una máscara de odio que helaba la sangre; la blancucha tez de Fornicienta había adquirido un color rojo que no tenía ni el más maduro de los tomates; y Kika con los ojos inyectados en sangre pensaba cual sería la forma más dolorosa de torturar a una persona.
Oiga consiguió volver en sí y se concentró en comprobar que Kika y Fornicienta todavía seguían agarradas por ella. La tensión era tan grande que cualquiera podría palparla con el mínimo esfuerzo de levantar la maño, de eso fue de lo que se dio cuenta Facun.
-E'to... mozas... 'toy mazo ocupá, hablamos luego...
-¡No!-gritó O'francisca, hablando por primera vez desde que entraron al huerto. Consiguió controlar su voz al instante-. Facun, somo tus amigas, ¿verdad?
-¡O'tias! Claro que sí.
Fornicienta sonrió para sus adentros. ''Esta es mi oportunidad'' pensó. ''Tenemos que hacer algo, tengo que impedir que Stefff se vaya con otra''.
-Facun, de huertana a huertana. ¿Nos enseñas tu huerto?
Facun no tardó mucho en bajar al suelo y ponerse bien el peto. Al ver la sonrisa de Facun, Oiga empezó a replantearse la idea de venir al huerto a matar a Facun. Sabía que no llegarían tan lejos, claro, pero se sintió mal porque iban a hacerle daño. Cruzó una rápida mirada con Kika.
las cinco chicas empezaron a andar por el huerto en fila india cuando Kika se acercó a Oiga.
-Oiga, ¿son remordimientos lo que veo en tus ojos?
-No sé, Kika. Piensa, no es tan mala...
-¡Se ha f****** a Steff! ¡Creí que estabas enfadada!
-¡No hicimos una promesa?! ¿No dijimos que no volveriamos a pelearnos por un chico? Kika, O'Francisca, ¡vosotras tenéis novio! ¿Qué se supone que hacéis aquí?
Las dos abrieron la boca para contestar cuando Facun se paró en seco y dijo en voz alta y no sin cierto veneno en la lengua:
-Y aquí fue donde Stefff casi me preña.
¿Remordimientos? ¿Dónde?
La escena duró un máximo de cinco segundos, pero pareció durar una eternidad. Visto y no visto, Kika se agachó y recogió una rama gruesa y gorda del suelo; una rama de un peso bastante considerable. Se acercó a Facun quien continuaba hablando.
-... empezó a tocarme y....
-¡Cállate!
El golpe fue mortal. Un golpe seco, directo en el cráneo, en toda la frente. El cuerpo de la huertana cayó con un gran estrépito sobre el barro seco. Kika hiperventilaba, Fornicienta daba saltos de alegría, Oiga gritaba y o'Francisca tenía su característico silencio sepulcral.
Kika miró a la inherte Facun, luego pasó a mirar la rama y la tiró al suelo. No podía creérselo, era una asesina. Se llevó las manos a la cabeza sin poder contener las lágrimas. Oiga le gritaba ''¿¡Qué has hecho?!'' todo el rato. Fornicienta se acercó al cuerpo y empezó a saltar sobre él como si hubiera perdido la cabeza, riendo cual hiena descontrolada.
-¡¡PARAAAAAAAAAAAAAAD!!
Todas se callaron de golpe y miraron a O'francisca. Su mirada estaba fija en el cuerpo de la recién muerta.
-Rápido. Hay que cavar un hoyo de 3 metros de profundidad y enterrarla. Enterraremos también el palo. No podemos dejar ninguna huella. Forni, también enterrarás tus zapatos.
-Pero si son las esparteñas de mi ''mama''.
-¡No me importa! ¡no haberla pisado! Vamos, ¿a qué esperáis?

Oiga se ofreció a cavar la tumba mientras Forni fue a buscar hojas y ramas con que taparlas.
Kika se sentó bajo un árbol cercano, aún temblando por culpa del shock.
O'Francisca cogió la rama. Sus amigas se habían quedado impresionadas: no sabían que O'Francisca tuviera ese instinto criminal. tiró el arma al hoyo que Oiga había cavado y, entre las dos, arrojaron a Facun a su tumba. Fornicienta se quitó las esparteñas y las tiró también al hoyo.
-¿Unas últimas palabras?- preguntó O'francisca. Antes de que Forni hablara, aclaró-. Tened en cuenta que ha pasado a mejor vida. Seamos respetuosas.
Forni cerró la boca y se alejó de la tumba algo dolida. Oiga le deseo un buen viaje y empezó a tirar tierra por encima. Al poco la tumba estaba cubierta de tierra, hojas y ramas. Habían hecho un trabajo limpio... más o menos. Kika seguía bajo el árbol, con la vista clavada en el suelo.
-Todas hemos tenido la culpa, Kika- la alentó Oiga-, nunca debimos venir aquí.
-Pero vosotras... vosotras no empuñasteis la rama. Vosotras no ma...ma... -sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas- Vosotras no matastéis a Facun, fui yo.
-Bueno, yo he pisado su cuerpo.
-Y yo he cavado su tumba.
- Y yo tuve la idea de hacer todo eso. Vamos, nadie se va a enterar de nada.
Kika asintió y se levantó del suelo, seguida de sus tres amigas. Salieron con cuidado de no ser vistas del huerto de Facun y se metieron en la camioneta de Fornicienta. La camioneta arrancó, alejándolas de aquella pesadilla, de aquella molesta chica que ahora yacía tres metros bajo tierra.No hubo testigos, no hubieron ojos ni boca (sobre todo boca) que presenciara aquel trágico crimen... salvo cierto niño escondido entre los tomates vestido de negro y con una bufanda en la boca.


THE END


¡Ey, tú! ¡Sí, sí, tú, el que lee esto! ¿Qué creías? ¿Que íban a hacer un capítulo sin mí? ¿Sin publicidad? ¡Pues no! ¡Sin Columientos no hay capítulo! ¡No me podéis quitar mi minuto de publicidad! Bueno, no me enrollo más que si no me dejan sin cobrar.
Atención señoras y señores, este capítulo tan lleno de... chorradas ha sido patrocinado por ''Fave de fuca''
''fave de fuca, fave de fuca, fave de fuca...''(música del anuncio)
Bien, no creais que el blog se ha acabado, porque esto...

CONTINUARÁ.

sábado, 29 de mayo de 2010

capítulo 9: el encanto de Stefff

Stefff se despertó y se notó húmeda la mejilla. Abrió los ojos de golpe y se encontró con el primer plano de la cara de un cerdo.

-¡Arg! ¡Maldito bicho! ¡Deja de chupafffme!

Stefff miró a su alrededor: estaba en un huertucho lleno de cultivos y hasta arriba de barro. A su lado, la Facun roncaba como una locomotora de tren. Stefff empezaba a recordar lo que había pasado la noche anterior con Facun... Stefff hinchó el pecho. La verdad es que estaba hecho un machote, dos chicas diferentes en apenas dos noches. Pero mirando mejor el rostro de Facun decidió que no le contaría a sus amigotes su noche juntos por si se reían de él.

Estaba recogiendo su ropa y saliendo a hurtadillas del huerto de Facundación Haspenné cuando oyó pasos al otro lado de la valla. Stefff se encaramó a la valla y observó. En medio de aquel terraplén que separaba el huerto de Facun del de Forni había una cabina de teléfono, el único método de comunicación de los huertos con la ciudad, ya que tanto la familia Haspenné como la familia Furciana pensaban que los móviles eran instrumentos diabólicos y en cuanto veían uno lo destrozaban pegándole con palos.

Fornicienta se acercaba hacía la cabina brincando. "Mierda", pensó Stefff, "si me ve con la Facun se acabó lo que se daba". Aprovechando que Forni estaba de espaldas llamando por teléfono en la cabina, Stefff preparó su huída: treparía silenciosamente por la valla y se escaparía a hurtadillas. Pero cuando estaba saltando la valla su torpeza le traicionó y se le enredó el pie. Stefff calló de bruces contra el suelo plagado de barro, mordiendo el polvo literalmente. Y allí empotrado en el barro estaba Stefff cuando Fornicienta se giró y le vió.

-¡Stefff! ¡No me digas que has venido a buscarme! -a Forni se le iluminó la cara.

-Eh...Claro. ¿Qué haría yo por aquí sino?

Y los dos se alejaron de la mano sin que Fornicienta notase nada sospechoso.


***

Un fuerte rayo de sol despertó a O´Francisca. ¿Es que se había olvidado de cerrar la persiana de su habitación? Ah, no, que se había quedado a dormir en casa de Totem y allí no había ni persianas, ni cortinas, ni ventanas...bueno, sí, ventanas sí. O'Francisca gruñó. Estaba de muy mal humor porque Totem no la había dejado dormir por razones obvias. Y además tenía que desalojar la vejiga. Se estaba levantando para ir al baño cuando se dió cuenta de que en la cabaña no había baño. "Que bien, otra vez a regar las plantas" pensó O'Francisca.



Y tras andar en círculos durante 5 minutos, la chica encontró el lugar perfecto para hacer sus necesidades: justo debajo de un gran árbol de aspecto señorial. O´Francisca estaba en pleno proceso cuando vió una pandilla de animales que la observaban atentamente desde la rama de un árbol.



-¡Id a mirar a vuestra madre, imbéciles! -gritó mientras se las apañaba a duras penas para coger una piedra y tirarsela a los animales. Lo malo fue que en la complicada maniobra la chica perdió el equilibrio y cayó de culo al suelo, manchándose de barro las posaderas.



-¡Arg! ¡Mierda de poblado indio perdido! ¡Me he puesto de tierra hasta arriba! ¿Puede haber algo peor? -bramaba mientras se alejaba.



En ese momento vió como un joven del poblado llegaba al lugar y gritaba:



-¡Oh, por todas las águilas del cielo! ¡Alguien ha hecho pis en el árbol sagrado!


O'Francisca huyó roja y despavorida al oír esto deseando que el indio no la hubiese visto.



***



Oiga paseaba tranquilamente por la calle de camino a su cita con Vicenrubi cuando algo turbó su mirada. Era la Facun, con sus mejores galas, es decir un traje de huertana que le quedaba corto y un moño escachuflado en el pelo, que movía la cabeza como una gallina con tortícolis buscando a alguien con la mirada. A Facun se le iluminó la mirada: acababa de ver a un chico guapísimo que estaba atando su bicicleta a un poste. Oiga miró má detenidamente al chico...su cara le resultaba familiar...¡leches, si es Stefff! ¡Y la Facun se dirige a él como un tractor descontrolado!

"¡La madre que la parió!" pensó Oiga. Facundación iba derecha hacia Stefff, había pensado tanto en él y en su noche loca, tenía tantas ganas de restregarselo a las otras cuatro locas...de repente Facun noto como la agarraban del brazo con una fuerza inhumana y la arrastraban lejos de su amado.


-¡Facun! ¡Hola! ¿Cómo tú por aquí? -preguntó Oiga, con los dedos todavía clavados como púas en el brazo de Facundación, con la cara más amable que supo fingir.

-Ah, Oiga. Poh nah, iba a ver a mi novio.

-¡¿A tu qué?! -gritó Oiga a punto de agujerear el brazo de Facun

-Sí, sí, ese mozo de Stefff ya se ha hartao de pavas sin fuste como vosotras y se ha venío con una mujer de verdá como una serviora.

Oiga soltó lentamente el brazo de Facun mientras bajaba la cabeza y los ojos se le inyectaban en sangre. Facundación se alejaba con aire victorioso hacia su príncipe azul compartido cuando Oiga levantó la cabeza al cielo y gritó con todas sus fuerzas: "¡Socorro, policía, esta chica es de la banda de la Caridadeh!" Todos los transeuntes miraban a Facun, gritaban o huían. Dos policías cogieron a Facun por los brazos mientras murmuraban "Sí, y además creo que esta chica es la ladrona de tomates que ha estado asaltando las fruterías del barrio"

Stefff, que no estaba prestando atención al espectáculo que se había montado a escasos metros, terminó de atar la bici y levantó la cabeza. Su mirada se topó con la de Oiga, a la que le echó una de sus seductoras sonrisas mientras ella se sonrojaba y se alejaba.

***


Columnientos aporreó la puerta del cuarto de su hermana:

-Kika, ha venido a verte el tío ese al que te beneficias. -dijo desesperada Colum- Abre ya la puerta... Llevas tres días enteros ahí encerrada. -se giró hacia Rocco- Nada, que no responde.

-Estoy muy preocupado, mi caneloncito lleva sin salir de ahí tres días. No sé que hacer...¿Tú crees que no le doy lo que necesita?

-Eh...Seguro que no. -hace una pausa- Pero como siga así vais a tener que hablar por teléfono. Y vas a gastar mucho dinero. Por eso yo te reconiendo la tarifa plana de Orange, que además de pagar solo 60 centímos por minuto...

-Vale, vale, me pasaré por una tienda Orange de camino a casa. -dijo Rocco apesadumbrado mientras cogía su chaqueta y se iba.

"No me lo puedo creer" pensó Columnientos "¡Es la primera vez que vendo algo y sin timar a nadie!" Se le escaparon unas lágrimas por la emoción. "Rocco ha sido tan bueno conmigo, es un chico genial, es una lástima que esté perdiendo el tiempo con una chica como mi hermana..."

Pero el rechinar de la puerta del cuarto de Kika rompió el hilo de sus pensamientos.

-¿Kika?

-Columnientos...-dijo Kika con la cara demacrada, como si hubiese pasado días sin dormir y oliendo a choto.- Que suerte ver a alguien con boca por aquí.

-¿Ein?

-Ahora estoy segura. Sé que me persigue.

-¿Qué? ¿Quién?

-He hecho un retrato robot de él para que lo veas. -y le da un papelito.

-Kika esto es un monigote normal y corriente.

-¡No es verdad! ¡Tiene ojos, nariz...! ¡Pero no tiene boca! ¿Entiendes? ¡Es el niño sin boca! -dijo mientras agitaba a su hermana- ¡Pero que no se crea que va a poder conmigo! ¡Voy a ir a buscarle y le dejará las cosas bien claritas! ¡Y para ello tengo que pensar como él y oler su rastro!

Y con estas palabras, Kika salió de su casa tapandose la boca con la mano mientras olfateaba a el suelo.

-¡Kika, Kika! -salió corriendo detrás de su hermana Columnientos- ¿Te has vuelto loca?

Y desgraciadamente, nada más lejos de la realidad, ya que unos ojos, una nariz pero no una boca vigilaban a las chicas.


domingo, 23 de mayo de 2010

capítulo 8: ''Cosas de mayores''.

-Oiga, te juro por lo que más quieras que es verdad.

-A ver, Columientos, que tu hermana no es de esas. ¡Pero si quería ser virgen hasta el matrimonio!

-Pero mira las pruebas: ha faltado una semana a clase. Hasta que mis padres no volvieron ella no fue a la escuela.

-Bueno, aprovechó la oportunidad, cosa que tú nunca harás.- puntualizó Oiga desde el otro lado del teléfono. No podía ser verdad lo que Columientos le estaba diciendo.- Porque te juro que lo haces llamaré a tus padres.




-No para de cantar, Oiga. Pero hablando de llamar, ¿no te gustaría hacerlo desde el nuevo Nokia 5800 de Vodafone? Ahora, aparte del móvil, internet gratis en tu casa. Es tu momento (Pum Pum), es Vodafone.

-Y como no para de cantar se ha tirado a Rocco. Por cierto, mi móvil es muy bonito! Y ya tengo internet gratis, gracias a Movistar.

-Ah, con la competencia.... Pero bueno, Oiga:¡Escúchala!

Columientos se levantó de la cama y se asomó a la habitación de su hermana con el teléfono en las manos para que Oiga pudiera oir. Kika estaba tumbada en su cama mirando el techo mientras cantaba una canción familiar para Oiga:


Chúpame la minga Dominga que lleva sustancia,
que lleva sustancia...

-¿Ves?

-Oh, ¡Dios mío! ¡Kika está cantando canciones guarras! ¡Qué gran novedad! ¡Seguro que se ha tirado a Rocco, al carnicero, al de la farmacia de abajo y hasta al gorrilla que aparca los coches de mi calle!

-No me crees, ¿eh? Pues escucha lo que pone en su diario: Querido diario, ¡pues no ha estado tan mal!

-Sabes que tu hermana ya no concreta en su diario porque luego nos lo lees a todas. Eso podría ser cualquier cosa. Anda, pásame con ella que le diga lo que tiene que hacer para mañana en el colegio.

Columientos volvió cabizbaja a la habitación de Kika. Estaba segura de que su hermana por fin se había acostado con Rocco, y que encima le había gustado, pero no había forma de que se lo confesara y ni siquiera Oiga le creía. Sólo le quedaba llamar a Bloody Mary para contárselo.

No, Bloody Mary no es el espíritu del espejo. Era una de las mejores amigas de Columientos. Su madre quedó fecundada una noche en la que decidieron sus amigos y ella jugar con el fantasma de Bloody Mary. Le puso ese nombre en recuerdo de la noche.

-Toma Kika, es Oiga.

-¿Ya le estás leyendo mi diario verdad?-Sonrió Kika, confirmando las sospechas de Columientos.

-Sí, sí, sí. Me voy a estudiar.

Kika se puso el auricular en la oreja, pensando aún en los seis días y seis noches que Rocco y ella habían pasado completamente desnudos en su habitación, metidos en su cama, haciendo...

-Hola Oiga, amor mío de mi alma y de mi corazón-. Oiga miró con extrañeza el teléfono desde su habitación. ¿Kika?- ¿Cómo está la cosa más guapa del mundo?







-¡¡¡ TE TIRAS A ROCCO Y TIENES LA POCA VERGÜENZA DE NO CONTÁRMELO!!!



***

Sol. Un sol que despertaba a toda la ciudad se asomaba por la ventana de O`Francisca, despertándola de sus sueños y anunciándole otro día más de colegio. Su vista cansada se posó en la foto de encima de la mesa de noche. Sonrió. En ella aparecían Totem y ella, vestidos con las típicas vestimentas del poblado y con la corona de plumas que tanto había visto ella en las películas de indios.

Esa semana había sido muy dura. La tribu de Totem la habían aceptado a regañadientaes. Totem tuvo que pelear con dientes y puños, literalmente, contra su padre para que aceptaran a un rostro pálido en la tribu. El padre de Totem, el gran jefe Pocohontos, había terminado aceptando con una condición: O`Francisca debía aprender la cultura de su tribu. Ese mismo día iba a empezar el aprendizaje, de la mano de Totem, claro. después del instituto habían quedado en el bosque de la ciudad para entrar en contacto con la naturaleza. La verdad esque no le hacía mucha ilusión aprender a hablar con los árboles, pero todo fuera por Totem.

Se vistió corriendo y salió de su casa directa hacia el autobús.


***








Fornicienta peleaba con el freno de manos de su furgoneta.

-¡Vamos, chatarra, funciona!

Consiguió aparcar en la puerta, dejando el motor echando humo y haciendo extraños ruidos de engranajes sueltos. Suspiró fuertemente y bajó del auto. Ninguna de sus amigas había llegado todavía, así que decidió esperarlas en la puerta del instituto. Prontó una sonrisa se dibujó en la cara: Stefff era suyo, y lo iba a ser para siempre. Lo había conseguido, había conseguido estar con él. Y no sólo eso, ahora Stefff la llamaba todos los días al teléfono de su casa. Fornicienta no podía estar más feliz. Le encantaba pensar en sus ojos, en su pelo, en su dentadura mellada...

Sólo había una pega: no podía compartir su felicidad con sus amigas. Sentía que la dejarían de lado si supieran que estaba saliendo en cierto modo con el chico italiano. Pero bueno, si no se enteraban nadie sufriría.

-¡Fornicienta!-gritó Oiga cuando llegó a la puerta.- ¡No te vas a creer lo que me contó ayer Kika!

-¡Ey, yo también e quiero enterar, chicas!-gritó O'Francisca llegando al encuentro de sus amigas.


***


- Y por eso el alelo ''pelo rizado'' domina sobre el alelo ''pelo liso'', haciendo que la descendencia de un matrimonio cuyos componentes...

Don Peperro interrumpió su explicación de genética al oir que alguien llamaba a la puerta. Su cara de reptil, concretamente tortuga, sonrió al ver a Kika asomar la cabeza, bastante azorada por llegar tarde, y detrás de ella a Rocco. Sus tres amigas no pudieron contenerse y empezaron a reirse.

-Señorita Maiz-Tostado, ¿dónde ha estado esta semana?

-Lo siento don Peperro, he estado indispuesta.

-Sí, ha guardado mucha cama-. comentó Oiga, secundada por la risa de Fornicienta y O'Francisca.

-¿Y usted señorito?-inquirió el profesor dirigiendose a Rocco.

-¿Yo? Pues tuve que ir a casa de mi abuela. Estube estudiando mucha Bilogía e Historia.

-Sí, sobre todo el convenio de VERGARA!!!- saltó Fornicienta, seguida de muchas risas.

-Anda, siéntense. Y la próxima vez que vayan a cometer el acto sexual, no me miren con esa cara que se les nota a la legua, procuren no tardar una semana entera.

La clase entera estalló en una risa mientras los dos abanzaban a sendos pupitres.

-No me gusta Rocco, es gilipoyas, es imbécil...- comentó Fornicienta imitando la voz de Kika.

-Callate o me meto yo con tigo y Tiano.

-Ahora procedamos a resolver los problemas de genética que os di en hojas sueltas. ¿Algún voluntario?



***



Suena el timbre, todos los estudiantes salen de sus clases, libres por fin del suplicio de los profesores.

-No me puedo creer que el Montañas me halla suspendido.- coment una alumna.

-Es subnormal. Y, ¿has visto cómo se parece a cierto personaje de videojuegos?

-Oh, sí, sí. A ese que tanto anuncian... a Luigi, el de Super Mario!

-Dios mío, ¿quién es ese quesito?

Este último comentario llamó la atención de Fornicienta. Se giró rápida, buscando con la mirada hasta que se encontró con él: Stefff. Había venido a buscarla!!! Increible.

Pero O'Francisca fue más rápida.

-Chicas... mirad quién se ha dejado caer por el instituto.- La imagen que ella había tenido hacía unos segundos en la cabeza de Totem quedó totalmente eclipsada.

-Dios mío-. suspiró Kika al verle.

-¿Cómo puede aluguien ser tan sumamente atractivo?-preguntó Oiga.

-¿Sólo atractivo? Es guapísimo-. En ese momento, Kika ya no pensaba en la semana pasada, si no en cómo habría sido esa semana con el chico nuevo de la ciudad .

Fornicienta no podía permitirlo. Sus amigas estaban volviendo a caer en las redes de Stefff, su Stefff. Tenía que actuar de alguna manera. Pero ¿cómo?

-Pero, ¿qué decís locas? Si no es tan guapo-. Sus amigas la miraron recelosas- Pero, miradle: no se peina y le falta un diente. Besarle tiene que ser asqueroso no, lo siguiente. Además, dicen que no se ducha, y que se saca mocos y se los pega en el pelo a la gente. Y habla fatal.

-Bueno, entonces teneis muy cosas en común.

-Se dice muchas, Facundación, no muy. Lo siento, mi madre no va a venir.

-No venía por eso, esque os he cuchao hablando mal sobre ese trozo chorizo de cantimpalo y me he acercao. Un día me lo llevaré a mi huerto.

-Y una mierda maldita basta...-escupió entre dientes Oiga.

-Te dejaré calva a mordiscos....-la imitó O'Francisca.

-Chicas, yo me voy, he quedado con Rocco. Además no quiero contaminarme los oidos-. Comentó mirando a Facun.- Luego os llamo.

-¡No gimas muy fuerte, no te vayan a denunciar los vecinos!- Gritó Facundación.

-¡Al menos yo gimo, no parezco un cerdo en Navidad!




***


-O'Francisca, tú mirar Totem hablar con Abuelo Abeto. Después probar tú.

Ella asintió con la cabeza mientras sonreía emocionada. Totem se acercó al abeto con el que una vez O'Francisca le vió hablar. Como la última vez, comenzó a contarle cómo había pasado el día mientras O'Francisca no sabía si sonreir o llorar de desconsuelo. ¿ Y si a la tribu de los Pocohontos les gustaba mucho darle a la pipa de la paz y pensaban que podían hablar con los árboles? No le dio mucha importancia a sus pensamientos: Totem no es de esos.

Cuando terminó de hablar llamó a su novia y la arrodilló frente al árbol.

-Cui cui nakura, o ji sakinai.

-¿Qué quiere decir?

-Ven ven saltamontes o te cazarán.

-Am... ¿qué quiere decir eso?

-Nada, pero en indio quedar bien. Parecer proverbio. Ahora, concentrarte, dejar salir la energía del corazón.

-Del corazón, vale.

O'Francisca respiró hondo y se concentró. Nada. No pasaba nada. Estuvieron un rato arrodillados, pero siguieron igual.

-Totem, esto no funciona.

-Tú tener que desearlo de verdad.- Llevó la palma de su mano al pecho de O'Francisca, justo en el corazón-. Dejar salir tus sentimientos.

Ella asintió y volvió a concentrarase. El viento soplaba hacia ella, llevándole el rumor de una canción que el brujo de la tribu cantaba a los niños. Las hojas se arremolinaban en torno a ella, ojas de toda clase de colores, como en aquella película de dibujos que a ella tanto le gustaba de niña.

-Totem,¿ quién ser está joven tan hermosa?

O'Francisca se asustó al escuchar aquella voz de persona mayor, bastante mayor, y abrió los ojos. No podía ser: el pino tenía cara.

-Ella ser hembra de Totem: O'Francisca.

-H-hola.

-Hummm, un rostro pálido. Vuestra descendencia será muy rara...

-¿Descendencia?- Preguntó asustada.

-Ser una broma, ¿verdad Abuelo Abeto?

-Jau, claro que sí serlo.

O'Francisca sonrió al oir al árbol decir ''Jau''. Era una de las cosas que más le gustaban de la tribu: decían lo mismo que en la películas. O bien ''Jau'', o bien ''Arg''.

-Abuelo abeto- saltó O'Francisca, imitando el acento de indio-¿Por qué pieles rojas decir ''Jau''?

-Jau, yo saber una canción india que decribir nuestras costumbres. Decir así.

Por qué decir él "jau"?
Es más fácil decir "jau"
que decir "¿cómo has 'estau'?"
Y por eso saludando así
y decir muy fuerte "jau".

Es más fácil "jau".
Indio no poder decir:
"¿qué tal, cómo has 'estau'?"

O'Francisca no pudo reprimir la risa al escuchar la canción, aunque el Abuelo Sauce no terminó ahí.
¿Por qué decir él "arg"?
¿Por qué decir él "arg"?

Indio bravo se casó
y esposa linda vio,
pero luego dijo "arg"
a la suegra que conoció.

Esta vez a las risas se le unió Totem, hasta que el abuelo terminó con los últimos versos:
¿Quién le pintó la piel?
¿Quién le pintó la piel?
Muchas lunas hace ya
que la piel se le puso así.
Llegó una chica, lo besó,
y piel roja se quedó.

Historia que les contamos.
Verdades no garantizamos.
Nosotros no mentiras decir.
Ya tú más no poder saber.

Los dos se levantaron del suelo y se alejaron del árbol, riéndose y despidiéndose del abuelo. Caminaron hacia un lago, cogidos de la mano. Ahora tocaba la lección de remo. En la orilla se encontraban las canoas con sus respectivos remos. Totem montaría en la parte delantera para que O'Francisca le imitara desde atrás.

-Mejor quitarse ropa, así no se moja.- Dijo Totem mirándola de reojo.


-¿Y si viene tu padre?


-Papá saber que Totem estar con O'Francisca. No molestará.


Él se quitó la camiseta rápidamente y se subió a la canoa. O'Francisca prefirió no quitarse nada. Desde que había hablado con un árbol tenía la sospecha de que los árboles la observaban.


Remaron un rato bastante largo por el río, entre risas y salpicándose agua entre ellos. Cuando pararon Totem se acercó a O'Francisca y la besó apasionadamente, sintiendo e tacto de su blanca camisa mojada en la piel. Luego la cogió por la cintura y la tiró al agua. O'Francisca gritó antes de zambullirse, provocando que todos los pájaros de alrededor huyesen. Totem saltó detrás de ella y nadó hacia su chica. La sujetó por la cintura mientras ella enroscaba las piernas en la de él.




-¿Qué le dices de mí a tu abuelo que pregunta si vamos a tener descendencia?- quiso saber O'Francisca, con una gran sonrisa en los labios.


-En tribu casarse a partir de los 15 años. A los 16 ya tener descendencia.


-En mi ciudad somos muy jóvenes para tener descendencia, y mucho más para casarnos.- Totem hizo una especie de puchero mientras bajaba la cabeza. Dios mío, pensó O'Francisca, que mono, había creído que íbamos a casarnos. Le besó rápidamente en los labios mientras se despojaba de la camisa.- Pero eso no significa que no podamos hace cosas de mayores.




Totem volvía a sonreir mientras ayudaba a O'Francisca a desnudarse.


En el agua, pensó O'Francisca, lo estaban haciendo en el agua. Y le gustaba, le gustaba muchísimo. Sólo le inquietaba que los peces también se enterasen de lo que pasaba, pero ya le daba igual. Totem se zambulló con O'Francisca y la siguió besando debajo del lago, donde nadie, salvo los peces, podían descubrirlos; donde los dos podían besarse y acariciarse sin miedo a ser descubiertos, aunque fuera por unos segundos, hasta que necesitaban aire. El contacto de las manos de Totem recorriendo su cuerpo y el frescor del agua que la envolvía hacían a O'Francisca estremecerse de placer, del mayor placer que jamás había sentido. Rió durante un rato mientras Totem seguía recorriendo su cuerpo con los labios para luego volver a su boca.

Ella se acercó al oído de Totem jadeando, no sabía si por la falta de oxígeno o por culpa del chico.

-Te quiero, de verdad.- y volvió a besarlo mientras las manos de Totem inspeccionaban su cuerpo en una especie de carrera en la que ninguna perdería.

Y así estuvieron, desnudos en el agua, jugando a ''cosas de mayores'', siendo los únicos testigos de ese juego glorioso los árboles y los peces.





***

En otra parte de la ciudad, a una hora muy diferente, ya entrada la noche, sucedía algo distinto. Stefff acababa de saltar la valla del huerto de Fornicienta, tenía muchas ganas de verla esa noche. No entendía por qué no la había visto en la puerta del instituto, pero decidió no darle importancia. Embelasado estaba en sus pensamientos cuando un fuerte golpe en la cabeza lo derribó, haciéndolo caer de morros contra el suelo. ''Oh, no, la otra paleta no! Que el viernes tengo implante! Pero, ¿Qué coño me ha dado en la cabeza? Parecía un pedrusco.''

- Ajajá! Ya sabía yo que el tamaño y el peso de mis tomates tendrían alguna utilidad.

-¿Quién erezz tú?-Preguntó Stefff desconcertado.

-Soy ''La Facun'', la dueña de este huerto. Y tú eres Stefff!!! Oh, no sabes lo que esperaba el día en que vinieras a mi huerto!

-No, perdddona, yo venía a buzzcad a Fodnicienta.

-Calla, hombre, que esa no sabe ná! Dios mío, si esque estás más bueno que un barbecho con dos vueltas de vertederas bien dás.

-¿Qué? Ey! ¿Qué haces?- Facun se lanzó sobre el chico sin avisar y comenzó a desnudarlo. Después fue Facun la que se despojó de su refajo y se desmoñó el pelo. Stefff sonrió desde debajo de la huertana. ''Pues Facun no es nada fea... si no la miras a la cara.''

Facun comenzó a besarle el pecho a Stefff mientras iba subiendo por el cuello hasta los labios. En verdad, el hecho de no tener paleta era un buen acontecimiento. Stefff quiso entrarle de una vez, pero Facun aún se resistía.

-Espera, muchacho, que te voy a pegar tal lametón del culo al nabo que no vas a saber si cagarte o correrte.

Stefff creía estar viendo el cielo, ¿acaso es que todas las huertanas son buenas a la hora de la verdad?

-Nadie se resiste a ''La Facun''!! Muajajajajaja.

Y entre la intimidad de los tomates, Facundacion Haspenne, consiguió lo que más anhelaba en el mundo: llevarse a Stefff al huerto. Un acto que le costaría un precio demasiado caro.

***
''Querido diario:
Creo que me persigue un niño sin boca.''

sábado, 22 de mayo de 2010

Capítulo7:¡Sorpresa!

De nuevo ese ruido;ese extraño ruido que la hacía extremecerse de miedo de pies a cabeza. Todo era oscuridad a su alrededor, una oscuridad envolvente que despertaba más terror en ella. Encima, estaba sola en casa. Desearía estar con sus padres o en casa de la abuela Repugnancia.



Kika se abrazó a su patita de peluche con fuerza y se tapó con las sábanas hasta la nariz. No podía evitar mirar hacia la puerta que comunicaba su pequeña habitación con la cocina. En su cocina había una puerta de cristal que comunicaba con el balcón de lavadora y por la cual entraban los rayos lunares.



En ese momento Kika maldijo interiormente a sus padres por no haber cambiado las cerraduras de las puertas de su cuarto. Meses antes Columientos y Kika habían comprobado que si cerrabas la puerta de la habitación, no se podría abrir desde dentro. Su madre tuvo que sacarlas de su zulo,pero no había llegado a cambiar los pomos siquiera. Así que, nopodía cerrar la puerta para sentirse más segura de ese ruido extraño.



Kika pegó un bote en la cama: el ruido se había vuelto a escuchar y, ahora, más cerca. Parecía que alguien estaba reptando por los balcones. La chica cerró los ojos y empezó a rezar por que no llegase a su balcón. Fue inútil.



Otro ruido. Este lo distinguió a la perfección. Era el ruido de un cuerpo humano saltando a su balcón. Al salto le siguió un ruido parecido a un tropiezo, y después un gemido. La muchacha estaba aterrorizada y, al asomarse por entre las sábanas, observó una sombra en el balcón. Kika se obligó a contenerse y no gritar y a relajarse. ''Si no memuevo y me calle no me oirá. Que coja lo que quiera, pero que a mí no me vea...''.



Aguzó el oido lo que pudo y oyó pasos en el pasillo. Eran pasos familiares, muy familiares, pero no eran de ninún miembro de su familia ni de ninguna de sus amigas.





***


-¿Hola?¿Hay alguien?


Stefff se quedo en la puerta de su casa oteando el horizonte. Que extraño, no había nadie. A lo mejor el timbre se había estropeado.


Mientras tanto, Fornicienta observaba desde detrás de su destartalada chatarra a la que tenía el valor de llamar ''furgoneta''. Nada más llamar se había lanzado decabeza (literalmente) sobre el montículo de barro que se encontraba tras la furgoneta. No se había atrevido a mirarle a los ojos, esos ojos verdes sicilianos...


De pronto, otra vez se oyó su voz. Hablaba por teléfono.


-Ya, pero esque no debiste dejar que tus seis caballos hicieran sus necesidades en la puerta de mi casa. He conseguido apartar el estiércol unos metros, pero necesito que alguien venga a recogerlo porque...


Y la puerta se cerró, llevándose ese par de esmeraldas vivas y esa vozangelical.

''¡Diosmío, que mal huele aquí!'' observó Fornicienta.'' Esque, ni mi huerto huele así. ¿Por qué este barro huele a... oh, oh...''


Efectiviwonder, oh, oh. Fornicienta calló entonces en la cuenta de que ese''barro'' al que se había lanzado de cabeza era en realidad aquel estiércol del que su Stefff hablaba. Se levantó rápidamente para observarse. El pelo, el cual se había recogido en su moño,típico huertano, ahora estaba lleno de estiércol. Y el refajo... madre de Dios, el refajo. Había perdido su característico color blanco por completo.


-¡COONES! ¡Las esparteñas de la mamaica! Cuando llegue a casa me va a pegar una ''galletá''... A menos que...- A Forni le salió la vena huertana en ese momento.

Entonces, la retorcida mente de Forni se puso en funcionamiento. La bombilla se había encendido.

***
El domingo había sido muy duro. Oiga estaba reventada. Encima de todo, O'Francisca le había llamado hacía unas horas contándole la velada con Totem, tan mágica y romántica... Ese acontecimiento que ella, con sus 16 años de edad, aún na había experimentado: observar los conejos colgados de la tienda de tu novio indio desde la cama de oso americano.

O'Francisca le había confesado que al principio imaginó que iban a utilizar de otra forma la cama de piel, pero en el fondo le gustó que Totem le contase la historia de sus conejos y tejones. Mientras iba recordando esto, Oiga fue cayendo en un sueño profundo. De pronto ya no estaba en su habitación, ni siquiera en su casa. No llevaba su ropa puesta, si no un bikini verde que hacía resaltar sus ojos. Hacía mucho, mucho calor. Entonces, una voz, una voz que ella reconoció enseguida. Esa voz le llamaba desde la piscina cristalina que apareció de pronto.

Oiga sonrió. Una sonrisa radiante, una sonrisa verdadera, de esas que rien de verdad mientras tus ojos saltan de alegría. Allí, en la piscina, la saludaba Vicenrubi. Reconoció el entorno que la rodeaba: era la casa de su ruso.

Sin pensarlo dos veces, Oiga corrió a la piscina y se lanzó de bomba. Vicenrubi nadó con habilidad hacia ella y le tendió las manos. Ella las aceptó encantada, sin perder la sonrisa.

- Mi perrriquito... - suspiró él acariciándole los labios.
- Mi rrrusito...

Entonces él, sujetándola de las caderas, la levantó sobre su cabeza mientras ella posaba las palmas de las manos en sus corpulentos hombros. Rieron y gritaron, felices de estar juntos. Se capuzaron y bucearon juntos, compartiendo besos de perrriquitos en el fondo de la piscina.
Cuando les faltó el aire, subieron veloces a la superficie, y justo cuando emergieron, una imagen terrible surgió ante ellos: Froinlain Radmila, la madre de Vicenrubi.

-¡Sorrrprrresa!

Radmila agarró a Oiga de un brazo, tirando de ella con su fuerza sobre humana, sacándola de la piscina y apartándola de su hijo.

Oiga gritó mientras todo a su alrededor desaparecía y se convertía en un desván. Froinlain Radmila abrió del desván una gigantesca jaula para pájaros y encerró en ella a la chica, como si de verdad fuera un periquito. Ella se agarró a los barrotes pero segundos después resbaló. ¡Sus manos se habían convertido en alas! Se tocó la cara: ¡Pico, tenía pico! Temerosa, se acercó al agua que había dentro de la jaula. Sus temores se cumplieron en realidad: era un periquito.
Entre los barrotes había una galleta gigante que le produjo una inmensa atracción y, sin poder evitarlo se puso a picotearlo mientras su malvada suegra se reía de ella.

Y ahí despertó. No podía ser cierto, había sido la peor pesadilla que había tenido. mañana se lo contaría a sus amigas. Y con este pensamiento se quedó acurrucada en su cama hasta que al final se durmió de nuevo.

***

Los pasos se acercaban peligrosamente al cuarto de Kika. Ella no respiraba, no movía ni un sólo músculo. De repente, la luz de la entrada se encendió y Kika pudo ver la sombra de una persona proyectada en la pared. Poco a poco los pasos se fueron a cercando más y la sombra iba aumentando más y más hasta que una figura se presentó frente a la puerta, frente a los ojos de la aterrada muchacha. Al ser de noche y al estar de espaldas a la luz no pudo ver la cara del individuo, pero no tenía duda alguna de quién era.

-¡Sorpresa!

-¡¡¡Rocco!!!- Chilló la chica lanzando los peluches a la cabeza del chico.

Rocco se rió mientras esquivaba los peluches; le hacía gracia cómo gritaba.

-¡Hola, Kika, amor mío!

Al ver que ella se había quedado sin peluches que tirarle a la cabeza, Rocco cerró la puerta. Fué entonces cuando Kika se levantó corriendo hacia la puerta cerrada, empujando a Rocco. Intentó abrir la puerta, pero era imposible, estaban encerrados.

Rocco se quedó observando cómo intentaba abrir la puerta. Contempló embelesado como la cascada de rizos castaños de Kika caía por su espalda, desnuda completamente a excepción de la fina tira del sujetador de encaje blanco. Tan embelesado estaba que no vió el poderoso gancho de Kika. Le alcanzó en plena barbilla y le hizo retroceder. Estaba roja de furia.

-¡¡'Gilipollas, eres gilipollas!!! ¿¿Qué coño haces en mi casa?? ¿Sabes lo que acabas de hacer?? ¡¡¡NOS HAS ENCERRADO!!!

Tras decir esto se puso lívida y casi se cae al suelo. Encerrada, estaba encerrada con Rocco en la misma habitación. Y para colmo llevaba puesta solo la ropa interior. Kika se cubrió el pecho con los brazos, poniéndolos en cruz, pero ya sabía lo que iba a pasar. Se notaban las intenciones de Rocco en su mirada furtiva. Se acercó a ella y la cogió de las muñecas. Kika gritó, se resistió, intento zafarse de él, incluso retrocedió, pero todo era en vano: Rocco era más fuerte. Forcejearon un rato pero Kika retrocedió demasiado y tropezó contra la cama, cayendo de espaldas sobre la cama y con Rocco encima. El brillo de los ojos de Rocco aumentó y la besó, aprovechando el momento. Kika se revolvió debajo de él y le golpeó en la mejilla varias veces, pero seguía siendo más fuerte que ella.

Rocco estaba especialmente feliz irradiaba su felicidad por todas las partes de su cuerpo, en especial por una parte, haciendo que Kika se asustase aún más. Ese era el día en que Kika por fin sería suya. Lo supo al ver a sus padres salir de casa y, horas después, ver salir a Columientos, dejándola sola es casa. Entonces decidió escalar el balcón hasta llegar a Kika. Dejó de besarla y la miró a los ojos, esos ojos marrones y tan llenos de vida que lo volvían loco. la chica le gritó todos los insultos que había aprendido de su tía, incluso le escupió, pero a él le dió igual.

-¿Sabes? Me sé una canción muy buena que describe a la perfección lo que planeo para esta velada, ¿quieres oirla?

-¡¡¡Me da igual tu canción!!! ¡¡¡Lo que quiero es que me dejes en paz!!!- las lágrimas acudieron a los ojos de Kika, pero las contuvo.

-Por favoooor, si no te callas no te la podré cantar. Dice así: ''Chúpame la minga, Dominga, que lleva sustancia. Que lleva sustancia, que lleva sustancia. Chúpame la minga, Dominga, que vengo de Francia.

-¡¡¡Cerdo!!! ¡¡¡Suéltame!!!

Pero él seguía impasible hasta que terminó la canción.

-Ya verás qué bien lo vamos a pasar.

Empezó a besarle el cuello, mientras Kika se resistía. Rocco le cogió las muñecas con una sola mano y empezó a quitarse los pantalones. Después se quitó la camiseta y le soltó las manos a Kika, quien enseguida empezó a pegarle. Con manos hábiles, Rocco fue recorriendo la espalda de Kika, disfrutando de la textura de esa piel tan deseada, y le quitó la única prenda que le tapaba la mitad superior del cuerpo. Rocco rozó sus pechos con los pulgares. Kika ya no lo aguantó más y acabó dejando que las lágrimas saltasen de sus ojos como si fueran grifos accionados. Cuando se quiso dar cuenta estaba completamente desnuda debajo de Rocco y este se estaba despojando de sus calzoncillos.

-Por favor- rogó Kika casi sin voz-, por favor, Rocco, no lo hagas.

Rocco le acarició el pelo, alborotado de todo el forcejeo.

-Kika, cariño, relájate. No pasa nada. Por favor, no te resistas . Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida.-Kika cayó de pronto, viendo inevitable la tragedia. Se obligó a mirarlo a los ojos, intentando que al menos tuviera compasión de unos ojos llorosos. Rocco acercó los labios a su oido-. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.-Se corrigió.

Él la besó en la frente y fue bajando por la mejilla, salada de tantas lágrimas, hasta llegar a los labios, donde también habían caído las lágrimas. Fue un beso dulce, sincero, transmitía tanto, que confundió a Kika y se dejó llevar por ese beso, hasta que sintió que Rocco se hacía paso por entre sus piernas para entrar en ella.

-No...- susurró Kika.

Rocco la hizo callar rozándole los labios con los suyos, recorriendo después su cuello con suavidad.

-Te quiero.-Repitió.

Y la besó.La besó con más pasión con más... amor. Era eso, eso era lo que Rocco le transmitía con ese beso. Un amor potente, extraño, pero era amor. Kika correspondió al beso, enredando los dedos en su pelo, abriendo las piernas poco a poco. Fue la señal que Rocco necesitaba. Segundos después ya estaba dentro de ella, en su vientre. Kika derramó más lágrimas y gimió, dolía.

-¿Estás bien?

Ella asintió, apoyando la cabeza en el pecho de él, sintiendo los latidos de su corazón. Rocco sonrió.

-Te quiero-. Repitió él.

Y la besó, ya la acarició, y la recorrió entera con sus manos haciéndola estremecer. Por su parte ella hizo lo mismo, cumpliendo con la canción que él había recitado. Y allí, en aquella noche de luna llena, ese odio que Kika siempre había experimentado por el muchacho se convirtió en algo más fuerte. Se dio cuenta, cuando se despertó y se encontró abrazada a él, con la cabeza apoyada en su pecho, de que ese odio se había convertido en amor.


***
Pero antes de que la noche hubiera llegado del todo a la ciudad, Fornicienta había decidido llevar a cabo su maquiavélico plan.

Se acercó de nuevo a la puerta de Stefff y llamó al timbre. Pronto se abrió la puerta, destapando esos preciosos ojos verdes.

-¡Sorpresa!-Gritó Fornicienta

-¡¡Tú!! ¡¡Erez una de lazz cuatro psicófffatas que cazi me matan!

-¡Te acuerdas de mí!

Stefff se tapó la nariz cuando el dulzón olor del estiércol le llegó. Fornicienta sonrió avergonzada por sus pintas. Le daba pena haber manchado sus mejores galas, pero todo fuera por el plan.

-Oye, me vaz a llenar la entrada de ezzztiércol. ¿Qué te ha pffazzado?

-Pues resulta que iba con mi furgoneta, se me ha pinchado la rueda y al bajar he caido en un montón de estiércol de aquí ''al lao''.- Stefff se maldijo a sí mismo por no haber retirado el estiérdol-. Y me preguntaba si tu madre me dejaría usar tu ducha y tu lavadora.

-La verdad ez que miz pffadrez ze han ido doz zemanaz, pero zí, paza.

Forni no esperó más. Ya en la entrada empezó a quitarse el traje hasta quedarse en braguitas y sujetador. Le dió la ropa al chico y este le indicó dónde estaba el baño.

-Pero ten cuidado que la ducha rddezbala y una vez me dí en la cabeza. No zzea que te pazze algo...

- Si, claaaro... ¡y yo salto por los cerros de Úbeda!- a Forni le gustaba mucho esa expresión de su abuelo.




Después de haberse duchado, Fornicienta bajó con la toalla asida al cuerpo hacia la cocina, donde estaba su italiano haciendo la cena. Ella se sentó en la encimera cruzando las piernas. La casa era enorme, un chalé precioso.

-¿Te quedazz a cenar?

-Claro. Por cierto, no recuerdo tu nombre.... ¿ te llamabas??

-Stefff

-Ah sí, Stefff.

-No, no, Stefff.

- Bueno, yo soy Fornicienta, pero me puedes llamar Forni.

Pasaron una velada agradable hablando del huerto de Fornicienta. Prefirió hablar ella solo para no tener que estrujarse los sesos para entender lo que decía Stefff. LLegaron las 23.00 y Forni seguía sólo en toalla.

-Bueno, Foddni, si quiereszz te puedo llevardd a caza en bicicleta.

-No creo, está muy lejos, a 20Km.

-Yo aguanto los 30.

-Perdón, esque suspendí matemáticas, está a 40 km.

Stefff continuó vacilando de su resistencia en bici mientras Fornicienta llegó a los 75okm. Fue entonces cuando se dió cuenta de que Stefff no era muy rápido para pillar las indirectas, así que se levantó y le besó en los labio, sujetando su cara entre las manos.
La secadora paró en ese momento y Fornicienta se acercó coqueta, sin perder su sonrisa. Stefff se sentó en la silla, confundido. La verdad era que esa loca psicópata que casi lo mató besaba bastante bien.
-Bueno- comentó Forni llegando a la puerta-, voy a vestirme y nos vamos.
-Ezpera.
Stefff la cogió de la mano y la atrajo hacia sí, quería volver a probar sus labios. Fornicienta enredó los dedos en su pelo, firme y ligeramente rizado. Por su parte, Stefff comenzó a tirar la toalla al suelo lentamente.

-¿Qué haces?- preguntó la chica, aún embelesada por el beso de Stefff
-Shhh, déjate llevard.

Stefff se quitó los pantalones y los calzoncillos con facilidad. ¿Quién le iba a decir que al final iba a gustarle aquella chica tan rara que casi lo mata el otro día? Era bastante guapa, y muy simpática.
Llegaron con facilidad hasta el sofá del salón. Él se qutó la camiseta, ella lo esperó tumbada bocaarriba.

Se miraron a los ojos un momento. Fue entonces cuando Fornicienta lo comprendió: Stefff era el hombre de su vida. El hombre con quien quería estar para siempre.

Stefff le acarició la pálida mejilla con la punta de los dedos.''Te deseo, aquí y ahora'', pensó. Y la volvió a besar, recorriendo con cada parte de su cuerpo hasta el más milimitrado rincón del de Fornicienta.

Un ruido sonó en la ventana del salón, pero ninguno se dio cuenta. Nadie hacía caso del niño de la ventana, el mismo niño de siempre, sí, pero esta vez no había bufanda, ni tampoco.... boca.

jueves, 22 de abril de 2010

capitulo 6!

654456564 calle Abajo nº37

Fornicienta no dejaba de mirar como una tonta el precioso número y la dirección que le llevaría a él. Ese chico tan hermoso que había caído del cielo en san Valentín. Stefff, Stefff, Stefff. No podía pensar en otra cosa.

Medio destrozada como iba, pues a la gran pelea entre sus amigas había que sumarle la importante conversación con La Caridadeh, en la cual había tenido que hacer de tripas corazón, se subió en su furgoneta.

Una vez en ella, rebuscó medio a oscuras debajo de su asiento para buscar lo que necesitaba, tras mucho rebuscar lo encontró, ¡el mapa de carreteras! Veamos… Fornicienta pasaba torpemente las páginas del mapa, nunca se le había dado muy bien eso de la velocidad y el ser habilidosa…



Por fin tras mucho esfuerzo encontró la calle. Perfecto… No pillaba demasiado lejos. En ese momento captó su imagen en el espejo… una maraña de pelos y maquillaje corrido… mmm… mejor ir al día siguiente…
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Unos periquitos cantando en un balcón cercano anunciaban que la primavera estaba cerca.

Oiga caminaba alegremente por la calle, dirección a un parque. Como toda chica en su situación se encontraba un poco nerviosa… pero había estado esperando ese momento demasiado tiempo como para dejarse llevar por los nervios, tal vez demasiado tiempo.


En ese momento lo vio. Los rayos del Sol se reflejaban en su pelo rubio, en perfecta armonía con su cálida sonrisa. Oiga se estremeció, tanto tiempo esperándolo…

Tuvo que poner todo su empeño en seguir avanzando y no dejarse llevar por el embobamiento. Vicenrubi se acercó a ella y sin una sola palabra la besó en los labios tragándose así el suspiro de Oiga. Al separarse Oiga estaba muy sonrojada, pero Vicenrubi la cogió de la barbilla obligándola a que le mirara a sus rusos ojos azules.
-Me encantan tus besos de perrrrriquito.-dijo sin más Vicenrubi.
Oiga esta vez más relajada y con una sonrisa en los labios, puso su boca en forma de pico de periquito y le besó cariñosamente.




-piiiiii piiiiiii
Oiga se despertó de un salto. ¿Dónde estaba Vicenrubi? No podía creer que se hubiera tratado de un sueño otra vez… Siempre era tan real…
-piiiii piiiiii
Su teléfono estaba sonando, ¿sería Vicenrubi que se había decidido al fin a decirle lo que sentía? No, era O’francisca… Lo cogió de mala gana:
-¿Qué quieres?
-¿Oiga? ¿Sigues enfadada por lo de anoche?- dijo tímidamente O’francisca.
-¿Lo de anoche?- en ese momento le vino a la memoria la pelea de sus amigas la noche anterior, ¡madre! ¿Cómo había podido olvidarlo? – ¡Ah si! No te preocupes O’fran, como si nada, ya quedamos en eso.
-Entonces es porque has soñado con Vicenrubi otra vez ¿no?- le contestó su amiga orgullosa de cuánto la conocía.
-¡Jum! ¡Claro que no!- dijo Oiga mosqueada- A ver, ¿qué quieres?
- ¡Lo que te tengo que contar Oiga!¡es sobre Totem! Me ha pedido que esta tarde vaya a su poblado para enseñarme todas las costumbres…
-Mmmm, ¿vas a hablarle a los árboles estilo Pocahontas?
-¡Qué va! La familia de Totem está muy avanzada no hacen esas cosas…
-Si tu lo dices…
Oiga siguió su conversación con su amiga ajena a lo que pasaba en el otro lado de la ciudad…
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Vicenrubi estaba en una plaza con sus rayban, tomándose un helado cual mafioso. A su lado estaba Tiano.
-Tiano… Últimamente veo a Oiga muy rrrarrra… Puede que sea demasiado tarrrde y ya no me quierra…
-Hombre Vicenrubi… Sinceramente… Las mujeres son como un skate… Tienes que montarlas todos los días, cuidarlas, estar pendiente… En tu caso ni siquiera te has comprado el skate… Así que es como si no tuvieras ningún derecho sobre él… ¡Tienes que comprarte uno ya! Hay unos que molan mazo en la tienda de la esquina…
-Tiano… ¿Perrro no estábamos hablando de Oiga?
-Si bueno… pero el skate es independiente… Si te compraras uno serías el terror de las nenas, ¡cómo yo!
Vicenrubi miró a su amigo no muy convencido…
-Bueno crreo que deberríamos vigilarrla, a ella y a todas sus amigas… - concluyó Vicenrubi sacando su instinto mafioso mientras escrutaba el horizonte.
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O’francisca estaba muy nerviosa… Todavía le quedaba algún que otro remordimiento en su cabeza de lo que había pasado la noche anterior...
-¡Hola!- saltó Totem pegándole un susto por detrás- Yo echarte mucho de menos O’francisca…
-¡Hola Totem!- le dijo un poco sonrojada… ¿Qué le contestaba? Optó por echarle una mentirijilla. – ¡Yo me pase el día de ayer pensando en ti!
-Ooooh ¡Cómo yo quererte!- y la besó dulcemente en los labios al más puro estilo indígena.- ¿Estar tu lista para visitar mi poblado?
-¡Siii!- gritó entusiasmada.
Andaron un largo rato cogidos de la mano. Todo era tan… tan… O’francisca tuvo que concentrarse para buscar un adjetivo y aún así no lo encontró.
-¡Totem, me parece muy bonito que quieras enseñarme tu poblado!
Totem se limitó a sonreir.
-Yo querer enseñar mi tienda… Que también será tu tienda.


Tras pasear un rato O'Francisca divisó una imagen que hizo perder parte del entusiasmo que tenía. Frente a ella, en un descampado, había una gran multitud de cabañas de indio, esas formadas con telas y con forma triangular. Algunas eran más grandes que otras, pero todas eran típicas de los indios de las películas. Peor se quedó al ver a Totem soltar su mano, arrodillarse frente a un abeto y decir:


-Abuelo Abeto, Totem querer presentarte a mi hembra.


Pero peor quedó al ver que Totem se comportaba como si el árbol hablase, contestándole y hablándole de cómo había pasado el día.


-Algún día -comentó Totem al llegar junto O'Francisca- tú poder hablar con abuelo Abeto también.


Llegaron a la tienda de Totem, que tenía varios conejos colgados del techo… algo que estremeció un poco a O’francisca… Pero no le pareció el momento para comentarlo, a Totem se le veía muy emocionado…


-Esta ser piel de primer tejón cazado por Tótem… Muy rápido y astuto… Pero Tótem serlo más…


-Esta ser primera lanza de Tótem, fabricada por Tótem… Muy afilada…
O’francisca miraba todo asombrada. La verdad,es que no se esperaba que vivieran tan… indígenamente… Al final iba a tener razón su amiga Oiga.


-¡Esta ser mi cama!- dijo Totem sonriéndole pícaramente- ser de piel de oso americano… tu…- en este momento su piel roja se puso aún más roja- querer probar cama de piel de oso americano?


O’francisca se quedó pasmada… No había imaginado que Tótem quisiera… Bueno… era demasiado pronto. Cierto era que le deseaba con cada fibra de su ser y lo amaba aún más-¿mmmm y Stefff?- preguntó la maléfica voz de Stich en su cabeza. ¡No! Ella amaba a Totem… nunca lo traicionaría por Stefff, aunque la otra noche… La voz de Stich se reía cruelmente en su cabeza. No lo iba a permitir. O’francisca sonrió mientras fue a darle un beso.


-Por supuesto mi amor…
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Fornicienta madrugó por primera vez en su vida un fin de semana… Tras mucho arreglarse y ponerse su mejores prendas se metió en su furgoneta, sintonizando ''radio ñoña'' antes de arrancar. El corazón le latió a mil por hora cuando vio que había llegado a su destino, pero no podía dar marcha atrás ahora, tan cerca de su querido Stefff… Así que temblando de arriba abajo salió de su furgoneta.
Hacía un sol maravilloso lo cual,cómo ya sospechaba era una clara señal, por fin, los astros se habían alineado a su favor e iban a concederle lo que más deseaba en el mundo: el amor verdadero. Y no esa imitación de los chinos que tuvo con Tiano. Por fin sus amigas la respetarían y dejarían a un lado el tema de Tiano. Todo estaba tan cerca… Podía verlo… Se permitió el lujo de cerrar los ojos para imaginar su vida dentro de unos meses cuando tuviera al lado a Stefff y sus amigas ya no hablaran de Tiano. ¡Adiós Tiano! ¡Hasta siempre! ¡Nunca más saldrá tu nombre de mis labios!
Fornicienta abrió los ojos justo antes de que fuera atropellada por un skate descontrolado, que se desviaba para el lado izquierdo… Ese skate solo podía ser de una persona.
-¡Aaaaaaa!- gritó Fornicienta.
-¡Aaaaaaa!- gritó Tiano.
Fornicienta consiguió esquivarlo en el último momento, pero Tiano se desestabilizó y cayó al suelo.
-Tiano…- Pronunció con recelo Fornicienta.
Tiano la miró con unos ojos saltones que le recordaban a cierto animal de color verdoso… Tras esto se levantó rápidamente y sin decir una sola palabra se fue con su skate ligeramente desviado a la izquierda.
Ese pequeño incidente trastornó un poco a Fornicienta… Pero no la apartó ni un segundo de su objetivo, y con una determinación salida de la rabia llamó al timbre de Stefff.
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FiiiiiiiiFuuuuuuuuuuuuuuuuuFaaaaaafiiiiifaaaafuuuuuuufiiiiiiiiiii
-¡Columientos! ¿A que me sale preciosa Titanic?- dijo Kika orgullosa de cómo tocaba la armónica.
-¿Eso era Titanic? ¿segura?
-¡Calla! Que no entiendes… yo toco la armónica genial!
-Será eso… Bueno, me voy a casa de la abuela Repugnancia a dormir… No me esperes para comer mañana.
-Venga…


Kika se encontraba muy cansada… Todavía no se había recuperado de la pelea del otro día con sus amigas…


Qué calor más grande hacía en su habitación. Abrió la ventana que comunicaba con el balcón y empezó a quitarse los pantalones, le gustaba dormir en camiseta.


Se metió en la cama, abrazada a su patita de peluche. En ese momento le pareció oír un ruido en el balcón, pero Columientos la distrajo.


-Me voy ya, ¿vale? Y recuerda ponerte mañana un buen chorro de Rexona, Kika.


-¡No me huele el sobaco, cacho lerda!


-¡Pero tengo que hacer publicidad! Recuerda, Rexona no te abandona.


Y se fué, sin más. Salió de la puerta, dejando atrás a su hermana. Ni siquiera se fijó en aquella pequeña sombra silenciosa de un niño con una bufanda en el lugar donde debería estar su boca, reflejada en el espejo.


Kika volvió a escuchar un ruido en el balcón, pero, os lo puedo asegurar, el ruido no era del niño.

miércoles, 24 de marzo de 2010

capítulo 5: ¿adónde va Fornicienta?

Oiga abrió la puerta de su casa que chirrió levemente. Se quitó los tacones, o lo que quedaban de ellos, y se derrumbó en el sofá. Parecía que acabase de volver de un campo de minas, pero claro, quien iba a pensar que O´Francisca, Fornicienta y Kika pegasen tan fuerte. ¿Habrían ido al gimanasio? Un momento...¿sus amigas haciendo gimnasia? No, no podía ser...De todos modos la batalla había dejado más heridas psicológicas que físicas. ¡Habían estado a punto de matarse unas a otras! ¡Y por un tío que acababan de conocer y del que solo sabían el nombre! Era una locura...Sí, lo mejor era olvidar a Stefff y centrarse en Vicen Rubi...Sí, era lo mejor...Todo esto cruzaba por la cabeza de Oiga mientras se disponía a acostarse.


La mente deductiva de Oiga ya estaba en marcha y ataba ideas a un ritmo vertiginoso: a ver, Stefff provocaba una extraña reacción en ella y en sus amigas, algo muy difícil de controlar...de todos modos solo se habían encontrado con él dos veces...con un poco de suerte no frecuentaría los mismos sitios que ellas...y si no se encontraban con Stefff, nada de homicidios múltiples. Já, ya estaba. Solucionado. Igual ni le volvían a ver. A no ser que alguien provocase un encuentro...La veta mala de Oiga se disparó en cuanto su mente esbozó la idea (la veta mala le salía a Oiga en situaciones que ella consideraba muy molestas, hirientes o de alta traición y producía en la chica una sombra de maldad...o en otras palabras y mala leche que te cagas). Pero después, se tranquilizó. ¿Habían hecho un pacto no? ¡Ninguna de ellas saldría con Steff! ¿Qué clase de desesperada rompería ese pacto?

***

Sin embargo, otra cabeza pensaba algo totalmente diferente en aquel momento.


Fornicienta estaba ya a unos cuantos kilómetros de la ciudad de camino a su casa en las afueras montada en su camioneta que daba tumbos arriba y abajo. Iba escuchando canciones ñoñas mientras agarraba y giraba aquella rueda de carro que tenía por volante. El amor, el amor...Todo muy bonito, pero ella había estado a punto de romperle los huesos a sus amigas por esa tontería. Pero es que Stefff es tan guapo...Ay...No había sentido algo así desde que salía con Tiano. ¿Y no se supone que hay que luchar por el amor? Por lo menos eso dicen esas películas todavía más ñoñas que ella se quedaba viendo hasta tarde con el proyector del huerto.


Con esta última convicción en la cabeza, Forni giró bruscamente el volante 360 grados haciendo derrapar la vieja camioneta y se encaminó de nuevo a la ciudad.


***

Kika entró de puntillas en su casa con cuidado de no hacer ningún ruido. Aunque cuanto más lo intentaba, más cosas tiraba a su paso. Plaf...Pum...Pam...



-¿Kika eres tú?



-¡Ah! ¡Columnientos! ¡Me has asustado! -dijo Kika al ver aparecer por el pasillo a su hermana en pijama bostezando.


-¡Dios! ¿Qué te ha pasado? Parece que hayas vuelto de Afganistán. ¡¿Has pasado la noche con Rocco?!



-¡Nooooo! ¡Qué dices! -bramó Kika mientras le lanzaba un zapato a la cabeza a su hermana- ¡Han sido Oiga, Fornicienta, O'Francisca y Facundación! ¡Pero todo ha sido culpa de Facundación, como de costumbre! ¡Será....! -y bramó una serie de insultos que su hermanita no tenía edad de oír y cuando terminó se le escapó un sonido gutural que recordaba mucho al de un cerdo (siempre le ocurría cuando estaba demasiado alterada)-¡Bueno, venga, niña, ponte el programa ese de radio que cuenta historias macabras por la noche y a dormir! -ordenó Kika a Columnientos malhumorada.

-Vale, pero antes me tomaré un buen vaso de Puleva con Omega 3 -dijo Columnientos con un cartón de leche en la mano y señalando la marca de la leche- ¡A mí que no me la cambien!

-Pero Columnientos, ¿qué haces?

-A ver, ¿alguien se tiene que encargar de la publicidad en el libro no?-se justificó la pequeña

-¡Anda, vete a dormir ya o te vuelvo a contar el chiste del gitano y los verbos acabados en -ar! ''Estaba un hombre gitano hablando con su hijo acerca de...''

-¡No por Dios! -y Columnientos salió escopetada a su habitación


**

"O´Francisca tú llamarme cuando llegar a casa después de fiesta"



Ese era el mensaje que había dejado Totem en el contestador de su amada y que está oyó nada más llegar a casa.

Por suerte o por desgracia, en la cabeza de O´Francisca (como en todas las cabezas de los grandes genios supongo) sonaban diferentes vocecitas que le sugerían diversas ideas. En aquel momento distintas voces surcaban como rayos la mente de la joven: la voz de el simpático ratón de la Cenicienta, la del arrepentimiento, le decía que le contase a Totem que se había peleado con sus amigas por un rostro pálido; la de Stich, la maldad, le contaba que ella no tenía culpa de nada, y que por tanto, ¿que había que contar?; y por último la de Fred, aquel chico de voz más que estridente que colgaba vídeos más que raros en youtube, que vociferaba cosas sin sentido.



La voz de Sitch se impuso a las demás en cuestión de segundos. Y con su típico "¡Bah!" cerró de un portazo la puerta de su habitación.



***



En otra parte completamente distinta de la ciudad, Bova esperaba ansiosa la llamada de sus amigas, las que no habían dado señales de vida tras la fiesta de Lule. Estaba mirando por la ventana de su habitación cuando vió pasar la camioneta de Fornicienta toda prisa por la carretera. ¿A dónde iría Fornicienta a las 3 de la mañana?


***

Fornicienta bajó de la camioneta con un salto poco grácil. Había aparcado de mala manera, de hecho había dejado el coche en marcha y con las llaves puestas. La chica esperaba que la policía no se llevase la camioneta porque si no le tocaría una larga caminata hasta el huerto a patita.

La chica estaba en medio de aquella plaza donde había se había tomado un café días antes (concretamente, en el primer capítulo). Aunque en esta ocasión, a las 3 de la mañana no había ni un alma en la calle. De todos modos, Forni notaba la mirada de alguien clavada en la nuca y le recordó a esa calavera de cerdo que su padre guardaba como recuerdo del primer cerdo que tuvieron en el huerto y que tanto asustaba a la chica.

Abrumada por la visión de la calavera de Agapito (el ya mencionado gorrino), Fornienta estuvo a punto de dar media vuelta y largarse, pero el recuerdo de Stefff la retuvo. Por lo menos esperaba encontrar lo que había venido buscando...¡Bingo!


Efectivamente, allí, en la esquina sombría del Alcampo bajo el graffiti de "La Caridadeh es la más chunga del barrio" estaban la ya nombrada Caridadeh y sus matonas haciendo botellón. Cantaban, bueno, mejor dicho destrozaban, canciones de Melendi mientras agitaban las botellas de cerveza que tenían en la mano y hacían competiciones a ver quien bebía más sin que le entrase hipo.

-¡Venga, coñe! ¡Qué alguien cuente un chiste!-animó Claudine, la matona oficial de Caridadeh siempre enfundada en su chupa


-¡Yo me sé uno muy bueno! -bramó Coque, la mano derecha de Caridadeh- Chutad a gol...Y gol murió de sobredosis.

Las matonas estallaron en una carcajada.

-¡Osti! ¡De los que me gustan a mí! ¡Con chutes y muertos! -gritó la Caridadeh mientras se desternillaba y palmeaba su rodilla con la mano.

Fornicienta tragó saliva ante la perspectiva de acercarse a esas individuas, pero si alguien en este planeta sabía como localizar a Stefff, esa era Caridadeh con sus famosos "métodos". Así que Forni hizo de tripas corazón y se acercó

-Ho-hola...

Las carcajadas cesaron y las matonas miraron de arriba a abajo a la huertana.

-¿Pero tú de qué vas vestida? Si pareces un fruiti...

-Más bien una lechuga pocha...

-A ver, ¿pero tú que haces aquí a estas horas? ¿No sabes que este es el territorio de la Caridadeh?

-¡Eso, si incluso Caridadeh lo marcó cual perro! Y ahí lo dejo...

Un murmullo (que no era tan murmullo porque las matonas gritaban como camioneras) que la Caridadeh acalló.

-Espera...tú no eres aquella chica...sí, aquella del colegio...la que tenía un huerto con cuatro pepinos mal contados....

-¡No sabes lo que dices! -saltó Fornicienta- ¡No sabes la cantidad de pepinos que han pasado por mi huerto!

Se produjo un silencio incómodo.

-Vale...eso ha sonado mal. Pero sí, soy yo, Fornicienta

-¡Eso! Ya decía yo que la palidez de tu cara me sonaba...Bueno, pues sal de mis dominios antes de que te saque yo de un navajazo

-¡Espera, Roñosa! -dijo Forni asustada.

-¡Que no me llaméis Roñosa! ¡Que ahora soy la Caridadeh, la patrona de los barrios bajos, la princesa del contrabando! ¡La Caridadeh!



-T-tengo que pedirte algo...



-La Caridadeh no es de la que van haciendo favores así como así, tú ya me entiendes. Pa que yo te haga un favorcico me vas a tener que hacer tú a mí otro.



-B-bueno, vale...



-De acuerdo, pues dispara



-B-Bien, pues...¿Te acuerdas del chico que había hace un rato en la fiesta de Lule? Se llama Stefff, no sé si lo conoces...Había pensado que quizá tú sabrías donde vive o algo de él...



-Seh. Pero no te lo diré tan fácilmente. Recuerdo que tienes un huerto...Sabes yo estoy metida en ciertos "negocios", llamemosles incomprendidos, lamemosles mal vistos...llamemosles ilegales. Y uno de ellos se podría ver beneficiado si me hicieras el favorcillo de plantar ciertas plantas en tu huerto... Con total discreción, claro



Fornicienta se estremeció...¿Droga? ¿En su huerto?...Pero ya había llegado muy lejos como para parar allí...Además Caridadeh no iba a dejar que se marchase así como así....


-B-bueno, vale...


-¡Genial! Chica lista. -la Caridadeh sacó un permanente y le garabateó algo en el brazo- Toma, te he apuntado el número de Stefff y su dirección.


Más adelante Fornicienta diría que ese borrón escrito con rotulador en su brazo era un tatuaje moro, pero esa es otra historia y debe ser contada en el próximo capítulo.


Escondido en la oscuridad de la noche y con su bufanda al viento, los vacíos ojos del niño contemplaban la escena. En ese momento, un ráfaga de aire le levantó la bufanda, aunque nadie pudo contemplar que en el lugar donde debería estar su boca no había nada.


Este capítulo ha sido patrocinado por leche Puleva, con Omega 3. ¡Que no te la cambien!