A TRES METROS SOBRE EL CIELO, FRAGMENTO DEL PRINCIPIO:
“Cathia tiene el mejor culo de Europa”
El grafitto brilla con toda su desfachatez sobre la una columna del puente de la avenida de Francia…
A TRES METROS BAJO TIERRA:
TRE METRI DI PROFONDITÀ
“La Caridadeh es la más chunga del barrio”
El grafitti verde brillaba con toda su desfachatez sobre los muros del Alcampo.
Cerca pasaban ellas, con paso ligero, enfundadas en sus converse pisaban seguras el suelo. Sus pisadas sonaban contra el pavimento del callejón. Pronto llegaron a la plaza.
Se sentaron en aquella mesa, la mesa de siempre, la que siempre habían ocupado y la que pensaban que siempre seguirían ocupando. Despacio, fueron pasando la mirada de una a otra, y no pudieron evitar sonreír: allí estaba Kika, con su cara de niña inocente que ponía delante de la gente que le convenía y que le servía muchas veces para esconder sus travesuras; a su lado, Fornicienta, aquella chica que vivía con sus padres en el campo y se pasabas horas trabajando bajo el sol en el huerto; sentada en frente de ella estaba O'francisca, cuya madre se casó con un irlandés y bautizaron a su hija con un nombre como poco, peculiar; y por último, Oiga, que se había mudado hace poco desde Galicia.
Pues pedimos a medias un crepe de chocolate, ¿vale?
-Claro, Fornicienta, y luego querrás un batido, y chocolate, y te comerás nuestras palomitas en el cine...
-¡Que no!-Oiga y O'francisca se rieron por lo bajo, porque sabían que sí que lo haría.
-¡Cállate ya, Oiga, que viene un camarero rubio!-exclamó Kika entusiasmada y con ojos picarones- Esta vez no voy a permitir que me lo quites - le susurró a su amiga.
La última vez que habían ido a tomar un crepe estas cuatro amigas la pobre Kika se había fijado en un camarero rubio, de ojos verdosos y bastante apuesto. Habían estado a punto de darse los teléfonos, pero Oiga se interpuso y les cortó el rollo de forma que fue ella quien consiguió el teléfono del camarero, llamado Eustaquio Augusto.
Desde entonces Kika no ha parado de putear con su amiga Oiga. Seguramente la habría puteado de todas maneras, pero tenía una razón que darle cada vez que soltaba su típica frase después de que Kika le ponga una zancadilla o la empuje bromeando escaleras abajo: '' ¿Por qué? Con lo feliz que era yo, con lo inocente que era yo... ¿por qué tuve que conocerte?''.
-Ya, eso lo dirás tú, mona.
-¡Pues claro que lo digo, Kika! ¡Y lo a gusto que iba yo antes por la calle sin tener que ir pendiente de que nadie me ponga la zancadilla o me intente empujar en un paso de cebra!
Kika estalló en una carcajada; en realidad no le guardaba ningún tipo de rencor a su amiga, simplemente ya se había acostumbrado a intentar hacer caer a Oiga cada vez que está daba más de 3 pasos seguidos.Al final, todas se acabaron riendo.
-¡Pues a partir de ahora te voy a quitar a todos los tíos que se te acerquen a tres metros a la redonda!-bromeó Oiga.
-¡Ja, ja!-rió Kika
.-Bueno, pero habrá uno al que nunca te podré quitar...a Roco.-Roco es un chico que andaba detrás de Kika desde siempre pero al que ella no le hacía ningún caso, y eso que el pobre chico se había hecho ilusiones y todo.
-¡A ese puedes quedártelo!-exclamó Kika-¡me persigue por la ciudad! ¡cada vez que vuelvo la cabeza está allí!
Sus amigas estallaron en una carcajada. El pobre Roco ya no sabía que hacer para ganarse el corazón de Kika, que cada vez le ponía más pegas. Algún día al chico se le iría la olla y tendrían un disgusto.
Y hablando del rey de Roma…“Tan, ta tan, tata tan, ta tan, ta tan…” el politono de la película “Fantasía” de Disney sonaba en el bolsillo de Kika.
-¿Diga?-contestó la chica-¡Ay, Roco, déjame! ¡Para de llamarme! ¡Te voy a demandar! ¡Y esta vez el juez me concederá la orden de alejamiento!
Acto seguido, Kika colgó pulsando con tal fuerza la tecla que por poco le hace un agujero a su nuevo Nokia.
-Por cierto, chicas, mañana es san Valentín, ¿os acordabais?
Esta última frase de Fornicienta causó un desaliento general entre las chicas. La verdad es que no se acordaban, claro que no, a fin de cuentas, ¿para qué acordarse si no se tiene a nadie con quién celebrar el día de los enamorados? Bueno, en realidad Fornicienta sí que se acordaba porque la chiquilla era un poco pastelosa. Cuando Fornicienta salía con Tiano “el Verde” solían ir al estanque que había en el huerto de Fornicienta a darse besos apasionados entre las hortalizas en san Valentín, pero hacía ya cosa de un año que la magia entre Fornicienta y Tiano se había roto y habían cortado.
Tal vez por eso Fornicienta no quería pasar este san Valentín sola y les pidió a sus amigas que ese día hiciesen una salida en grupo
.-Bueno, vale, pues quedamos mañana por la tarde, ¿vale?-acordaron las chicas.
-Por cierto, se está haciendo tarde, deberíamos irnos.-dijo Kika.
-Sí, además, mira -Oiga señaló a dos chicas con un aspecto extraño que estaban con la espalda apoyada en el escaparate luminoso del Alcampo- Esas dos son de la pandilla de la Caridadeh. ¿Veis a la chica de la izquierda, la de las Ray-Ban que se está fumando un Marlboro? Es la Lule, suele frecuentar el Alcampo. Y la otra, la del sombrero de gánster, es Coque, bueno en realidad se llama Albari, es la mano derecha de la Caridadeh y está metida en todo tipo de trapicheos.
-Sí, tiene pinta de que es hora de que nos vayamos-apostilló Fornicienta.
Y los cuatro pares de converse iniciaron su retirada, ágiles y veloces, oscuras como la noche, las chicas tomaron el camino de vuelta sin saber que en esa plaza dejaban atrás no solo a la Lule y a la Coque, sino a otro par de ojos que las observaban.
viernes, 19 de febrero de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
Prólogo
Creían que todo iba bien, creían que iban a ser amigas para siempre, hasta que se tropezaron con él y él se tropezó con el bordillo de la acera. A partir de ahí comenzó la batalla para ver cual de ellas conseguiría su corazón, una batalla en la que iban a perder algo más que su amistad, que llevaría a la aparición de un ser escalofriante que se cobra las vidas de sus víctimas...
No os lo perdáis, no va a salir en cines.
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