domingo, 23 de mayo de 2010

capítulo 8: ''Cosas de mayores''.

-Oiga, te juro por lo que más quieras que es verdad.

-A ver, Columientos, que tu hermana no es de esas. ¡Pero si quería ser virgen hasta el matrimonio!

-Pero mira las pruebas: ha faltado una semana a clase. Hasta que mis padres no volvieron ella no fue a la escuela.

-Bueno, aprovechó la oportunidad, cosa que tú nunca harás.- puntualizó Oiga desde el otro lado del teléfono. No podía ser verdad lo que Columientos le estaba diciendo.- Porque te juro que lo haces llamaré a tus padres.




-No para de cantar, Oiga. Pero hablando de llamar, ¿no te gustaría hacerlo desde el nuevo Nokia 5800 de Vodafone? Ahora, aparte del móvil, internet gratis en tu casa. Es tu momento (Pum Pum), es Vodafone.

-Y como no para de cantar se ha tirado a Rocco. Por cierto, mi móvil es muy bonito! Y ya tengo internet gratis, gracias a Movistar.

-Ah, con la competencia.... Pero bueno, Oiga:¡Escúchala!

Columientos se levantó de la cama y se asomó a la habitación de su hermana con el teléfono en las manos para que Oiga pudiera oir. Kika estaba tumbada en su cama mirando el techo mientras cantaba una canción familiar para Oiga:


Chúpame la minga Dominga que lleva sustancia,
que lleva sustancia...

-¿Ves?

-Oh, ¡Dios mío! ¡Kika está cantando canciones guarras! ¡Qué gran novedad! ¡Seguro que se ha tirado a Rocco, al carnicero, al de la farmacia de abajo y hasta al gorrilla que aparca los coches de mi calle!

-No me crees, ¿eh? Pues escucha lo que pone en su diario: Querido diario, ¡pues no ha estado tan mal!

-Sabes que tu hermana ya no concreta en su diario porque luego nos lo lees a todas. Eso podría ser cualquier cosa. Anda, pásame con ella que le diga lo que tiene que hacer para mañana en el colegio.

Columientos volvió cabizbaja a la habitación de Kika. Estaba segura de que su hermana por fin se había acostado con Rocco, y que encima le había gustado, pero no había forma de que se lo confesara y ni siquiera Oiga le creía. Sólo le quedaba llamar a Bloody Mary para contárselo.

No, Bloody Mary no es el espíritu del espejo. Era una de las mejores amigas de Columientos. Su madre quedó fecundada una noche en la que decidieron sus amigos y ella jugar con el fantasma de Bloody Mary. Le puso ese nombre en recuerdo de la noche.

-Toma Kika, es Oiga.

-¿Ya le estás leyendo mi diario verdad?-Sonrió Kika, confirmando las sospechas de Columientos.

-Sí, sí, sí. Me voy a estudiar.

Kika se puso el auricular en la oreja, pensando aún en los seis días y seis noches que Rocco y ella habían pasado completamente desnudos en su habitación, metidos en su cama, haciendo...

-Hola Oiga, amor mío de mi alma y de mi corazón-. Oiga miró con extrañeza el teléfono desde su habitación. ¿Kika?- ¿Cómo está la cosa más guapa del mundo?







-¡¡¡ TE TIRAS A ROCCO Y TIENES LA POCA VERGÜENZA DE NO CONTÁRMELO!!!



***

Sol. Un sol que despertaba a toda la ciudad se asomaba por la ventana de O`Francisca, despertándola de sus sueños y anunciándole otro día más de colegio. Su vista cansada se posó en la foto de encima de la mesa de noche. Sonrió. En ella aparecían Totem y ella, vestidos con las típicas vestimentas del poblado y con la corona de plumas que tanto había visto ella en las películas de indios.

Esa semana había sido muy dura. La tribu de Totem la habían aceptado a regañadientaes. Totem tuvo que pelear con dientes y puños, literalmente, contra su padre para que aceptaran a un rostro pálido en la tribu. El padre de Totem, el gran jefe Pocohontos, había terminado aceptando con una condición: O`Francisca debía aprender la cultura de su tribu. Ese mismo día iba a empezar el aprendizaje, de la mano de Totem, claro. después del instituto habían quedado en el bosque de la ciudad para entrar en contacto con la naturaleza. La verdad esque no le hacía mucha ilusión aprender a hablar con los árboles, pero todo fuera por Totem.

Se vistió corriendo y salió de su casa directa hacia el autobús.


***








Fornicienta peleaba con el freno de manos de su furgoneta.

-¡Vamos, chatarra, funciona!

Consiguió aparcar en la puerta, dejando el motor echando humo y haciendo extraños ruidos de engranajes sueltos. Suspiró fuertemente y bajó del auto. Ninguna de sus amigas había llegado todavía, así que decidió esperarlas en la puerta del instituto. Prontó una sonrisa se dibujó en la cara: Stefff era suyo, y lo iba a ser para siempre. Lo había conseguido, había conseguido estar con él. Y no sólo eso, ahora Stefff la llamaba todos los días al teléfono de su casa. Fornicienta no podía estar más feliz. Le encantaba pensar en sus ojos, en su pelo, en su dentadura mellada...

Sólo había una pega: no podía compartir su felicidad con sus amigas. Sentía que la dejarían de lado si supieran que estaba saliendo en cierto modo con el chico italiano. Pero bueno, si no se enteraban nadie sufriría.

-¡Fornicienta!-gritó Oiga cuando llegó a la puerta.- ¡No te vas a creer lo que me contó ayer Kika!

-¡Ey, yo también e quiero enterar, chicas!-gritó O'Francisca llegando al encuentro de sus amigas.


***


- Y por eso el alelo ''pelo rizado'' domina sobre el alelo ''pelo liso'', haciendo que la descendencia de un matrimonio cuyos componentes...

Don Peperro interrumpió su explicación de genética al oir que alguien llamaba a la puerta. Su cara de reptil, concretamente tortuga, sonrió al ver a Kika asomar la cabeza, bastante azorada por llegar tarde, y detrás de ella a Rocco. Sus tres amigas no pudieron contenerse y empezaron a reirse.

-Señorita Maiz-Tostado, ¿dónde ha estado esta semana?

-Lo siento don Peperro, he estado indispuesta.

-Sí, ha guardado mucha cama-. comentó Oiga, secundada por la risa de Fornicienta y O'Francisca.

-¿Y usted señorito?-inquirió el profesor dirigiendose a Rocco.

-¿Yo? Pues tuve que ir a casa de mi abuela. Estube estudiando mucha Bilogía e Historia.

-Sí, sobre todo el convenio de VERGARA!!!- saltó Fornicienta, seguida de muchas risas.

-Anda, siéntense. Y la próxima vez que vayan a cometer el acto sexual, no me miren con esa cara que se les nota a la legua, procuren no tardar una semana entera.

La clase entera estalló en una risa mientras los dos abanzaban a sendos pupitres.

-No me gusta Rocco, es gilipoyas, es imbécil...- comentó Fornicienta imitando la voz de Kika.

-Callate o me meto yo con tigo y Tiano.

-Ahora procedamos a resolver los problemas de genética que os di en hojas sueltas. ¿Algún voluntario?



***



Suena el timbre, todos los estudiantes salen de sus clases, libres por fin del suplicio de los profesores.

-No me puedo creer que el Montañas me halla suspendido.- coment una alumna.

-Es subnormal. Y, ¿has visto cómo se parece a cierto personaje de videojuegos?

-Oh, sí, sí. A ese que tanto anuncian... a Luigi, el de Super Mario!

-Dios mío, ¿quién es ese quesito?

Este último comentario llamó la atención de Fornicienta. Se giró rápida, buscando con la mirada hasta que se encontró con él: Stefff. Había venido a buscarla!!! Increible.

Pero O'Francisca fue más rápida.

-Chicas... mirad quién se ha dejado caer por el instituto.- La imagen que ella había tenido hacía unos segundos en la cabeza de Totem quedó totalmente eclipsada.

-Dios mío-. suspiró Kika al verle.

-¿Cómo puede aluguien ser tan sumamente atractivo?-preguntó Oiga.

-¿Sólo atractivo? Es guapísimo-. En ese momento, Kika ya no pensaba en la semana pasada, si no en cómo habría sido esa semana con el chico nuevo de la ciudad .

Fornicienta no podía permitirlo. Sus amigas estaban volviendo a caer en las redes de Stefff, su Stefff. Tenía que actuar de alguna manera. Pero ¿cómo?

-Pero, ¿qué decís locas? Si no es tan guapo-. Sus amigas la miraron recelosas- Pero, miradle: no se peina y le falta un diente. Besarle tiene que ser asqueroso no, lo siguiente. Además, dicen que no se ducha, y que se saca mocos y se los pega en el pelo a la gente. Y habla fatal.

-Bueno, entonces teneis muy cosas en común.

-Se dice muchas, Facundación, no muy. Lo siento, mi madre no va a venir.

-No venía por eso, esque os he cuchao hablando mal sobre ese trozo chorizo de cantimpalo y me he acercao. Un día me lo llevaré a mi huerto.

-Y una mierda maldita basta...-escupió entre dientes Oiga.

-Te dejaré calva a mordiscos....-la imitó O'Francisca.

-Chicas, yo me voy, he quedado con Rocco. Además no quiero contaminarme los oidos-. Comentó mirando a Facun.- Luego os llamo.

-¡No gimas muy fuerte, no te vayan a denunciar los vecinos!- Gritó Facundación.

-¡Al menos yo gimo, no parezco un cerdo en Navidad!




***


-O'Francisca, tú mirar Totem hablar con Abuelo Abeto. Después probar tú.

Ella asintió con la cabeza mientras sonreía emocionada. Totem se acercó al abeto con el que una vez O'Francisca le vió hablar. Como la última vez, comenzó a contarle cómo había pasado el día mientras O'Francisca no sabía si sonreir o llorar de desconsuelo. ¿ Y si a la tribu de los Pocohontos les gustaba mucho darle a la pipa de la paz y pensaban que podían hablar con los árboles? No le dio mucha importancia a sus pensamientos: Totem no es de esos.

Cuando terminó de hablar llamó a su novia y la arrodilló frente al árbol.

-Cui cui nakura, o ji sakinai.

-¿Qué quiere decir?

-Ven ven saltamontes o te cazarán.

-Am... ¿qué quiere decir eso?

-Nada, pero en indio quedar bien. Parecer proverbio. Ahora, concentrarte, dejar salir la energía del corazón.

-Del corazón, vale.

O'Francisca respiró hondo y se concentró. Nada. No pasaba nada. Estuvieron un rato arrodillados, pero siguieron igual.

-Totem, esto no funciona.

-Tú tener que desearlo de verdad.- Llevó la palma de su mano al pecho de O'Francisca, justo en el corazón-. Dejar salir tus sentimientos.

Ella asintió y volvió a concentrarase. El viento soplaba hacia ella, llevándole el rumor de una canción que el brujo de la tribu cantaba a los niños. Las hojas se arremolinaban en torno a ella, ojas de toda clase de colores, como en aquella película de dibujos que a ella tanto le gustaba de niña.

-Totem,¿ quién ser está joven tan hermosa?

O'Francisca se asustó al escuchar aquella voz de persona mayor, bastante mayor, y abrió los ojos. No podía ser: el pino tenía cara.

-Ella ser hembra de Totem: O'Francisca.

-H-hola.

-Hummm, un rostro pálido. Vuestra descendencia será muy rara...

-¿Descendencia?- Preguntó asustada.

-Ser una broma, ¿verdad Abuelo Abeto?

-Jau, claro que sí serlo.

O'Francisca sonrió al oir al árbol decir ''Jau''. Era una de las cosas que más le gustaban de la tribu: decían lo mismo que en la películas. O bien ''Jau'', o bien ''Arg''.

-Abuelo abeto- saltó O'Francisca, imitando el acento de indio-¿Por qué pieles rojas decir ''Jau''?

-Jau, yo saber una canción india que decribir nuestras costumbres. Decir así.

Por qué decir él "jau"?
Es más fácil decir "jau"
que decir "¿cómo has 'estau'?"
Y por eso saludando así
y decir muy fuerte "jau".

Es más fácil "jau".
Indio no poder decir:
"¿qué tal, cómo has 'estau'?"

O'Francisca no pudo reprimir la risa al escuchar la canción, aunque el Abuelo Sauce no terminó ahí.
¿Por qué decir él "arg"?
¿Por qué decir él "arg"?

Indio bravo se casó
y esposa linda vio,
pero luego dijo "arg"
a la suegra que conoció.

Esta vez a las risas se le unió Totem, hasta que el abuelo terminó con los últimos versos:
¿Quién le pintó la piel?
¿Quién le pintó la piel?
Muchas lunas hace ya
que la piel se le puso así.
Llegó una chica, lo besó,
y piel roja se quedó.

Historia que les contamos.
Verdades no garantizamos.
Nosotros no mentiras decir.
Ya tú más no poder saber.

Los dos se levantaron del suelo y se alejaron del árbol, riéndose y despidiéndose del abuelo. Caminaron hacia un lago, cogidos de la mano. Ahora tocaba la lección de remo. En la orilla se encontraban las canoas con sus respectivos remos. Totem montaría en la parte delantera para que O'Francisca le imitara desde atrás.

-Mejor quitarse ropa, así no se moja.- Dijo Totem mirándola de reojo.


-¿Y si viene tu padre?


-Papá saber que Totem estar con O'Francisca. No molestará.


Él se quitó la camiseta rápidamente y se subió a la canoa. O'Francisca prefirió no quitarse nada. Desde que había hablado con un árbol tenía la sospecha de que los árboles la observaban.


Remaron un rato bastante largo por el río, entre risas y salpicándose agua entre ellos. Cuando pararon Totem se acercó a O'Francisca y la besó apasionadamente, sintiendo e tacto de su blanca camisa mojada en la piel. Luego la cogió por la cintura y la tiró al agua. O'Francisca gritó antes de zambullirse, provocando que todos los pájaros de alrededor huyesen. Totem saltó detrás de ella y nadó hacia su chica. La sujetó por la cintura mientras ella enroscaba las piernas en la de él.




-¿Qué le dices de mí a tu abuelo que pregunta si vamos a tener descendencia?- quiso saber O'Francisca, con una gran sonrisa en los labios.


-En tribu casarse a partir de los 15 años. A los 16 ya tener descendencia.


-En mi ciudad somos muy jóvenes para tener descendencia, y mucho más para casarnos.- Totem hizo una especie de puchero mientras bajaba la cabeza. Dios mío, pensó O'Francisca, que mono, había creído que íbamos a casarnos. Le besó rápidamente en los labios mientras se despojaba de la camisa.- Pero eso no significa que no podamos hace cosas de mayores.




Totem volvía a sonreir mientras ayudaba a O'Francisca a desnudarse.


En el agua, pensó O'Francisca, lo estaban haciendo en el agua. Y le gustaba, le gustaba muchísimo. Sólo le inquietaba que los peces también se enterasen de lo que pasaba, pero ya le daba igual. Totem se zambulló con O'Francisca y la siguió besando debajo del lago, donde nadie, salvo los peces, podían descubrirlos; donde los dos podían besarse y acariciarse sin miedo a ser descubiertos, aunque fuera por unos segundos, hasta que necesitaban aire. El contacto de las manos de Totem recorriendo su cuerpo y el frescor del agua que la envolvía hacían a O'Francisca estremecerse de placer, del mayor placer que jamás había sentido. Rió durante un rato mientras Totem seguía recorriendo su cuerpo con los labios para luego volver a su boca.

Ella se acercó al oído de Totem jadeando, no sabía si por la falta de oxígeno o por culpa del chico.

-Te quiero, de verdad.- y volvió a besarlo mientras las manos de Totem inspeccionaban su cuerpo en una especie de carrera en la que ninguna perdería.

Y así estuvieron, desnudos en el agua, jugando a ''cosas de mayores'', siendo los únicos testigos de ese juego glorioso los árboles y los peces.





***

En otra parte de la ciudad, a una hora muy diferente, ya entrada la noche, sucedía algo distinto. Stefff acababa de saltar la valla del huerto de Fornicienta, tenía muchas ganas de verla esa noche. No entendía por qué no la había visto en la puerta del instituto, pero decidió no darle importancia. Embelasado estaba en sus pensamientos cuando un fuerte golpe en la cabeza lo derribó, haciéndolo caer de morros contra el suelo. ''Oh, no, la otra paleta no! Que el viernes tengo implante! Pero, ¿Qué coño me ha dado en la cabeza? Parecía un pedrusco.''

- Ajajá! Ya sabía yo que el tamaño y el peso de mis tomates tendrían alguna utilidad.

-¿Quién erezz tú?-Preguntó Stefff desconcertado.

-Soy ''La Facun'', la dueña de este huerto. Y tú eres Stefff!!! Oh, no sabes lo que esperaba el día en que vinieras a mi huerto!

-No, perdddona, yo venía a buzzcad a Fodnicienta.

-Calla, hombre, que esa no sabe ná! Dios mío, si esque estás más bueno que un barbecho con dos vueltas de vertederas bien dás.

-¿Qué? Ey! ¿Qué haces?- Facun se lanzó sobre el chico sin avisar y comenzó a desnudarlo. Después fue Facun la que se despojó de su refajo y se desmoñó el pelo. Stefff sonrió desde debajo de la huertana. ''Pues Facun no es nada fea... si no la miras a la cara.''

Facun comenzó a besarle el pecho a Stefff mientras iba subiendo por el cuello hasta los labios. En verdad, el hecho de no tener paleta era un buen acontecimiento. Stefff quiso entrarle de una vez, pero Facun aún se resistía.

-Espera, muchacho, que te voy a pegar tal lametón del culo al nabo que no vas a saber si cagarte o correrte.

Stefff creía estar viendo el cielo, ¿acaso es que todas las huertanas son buenas a la hora de la verdad?

-Nadie se resiste a ''La Facun''!! Muajajajajaja.

Y entre la intimidad de los tomates, Facundacion Haspenne, consiguió lo que más anhelaba en el mundo: llevarse a Stefff al huerto. Un acto que le costaría un precio demasiado caro.

***
''Querido diario:
Creo que me persigue un niño sin boca.''

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