-A ver, Columientos, que tu hermana no es de esas. ¡Pero si quería ser virgen hasta el matrimonio!
-Pero mira las pruebas: ha faltado una semana a clase. Hasta que mis padres no volvieron ella no fue a la escuela.
-Bueno, aprovechó la oportunidad, cosa que tú nunca harás.- puntualizó Oiga desde el otro lado del teléfono. No podía ser verdad lo que Columientos le estaba diciendo.- Porque te juro que lo haces llamaré a tus padres.
-Y como no para de cantar se ha tirado a Rocco. Por cierto, mi móvil es muy bonito! Y ya tengo internet gratis, gracias a Movistar.
-Ah, con la competencia.... Pero bueno, Oiga:¡Escúchala!
Columientos se levantó de la cama y se asomó a la habitación de su hermana con el teléfono en las manos para que Oiga pudiera oir. Kika estaba tumbada en su cama mirando el techo mientras cantaba una canción familiar para Oiga:
que lleva sustancia...
-Oh, ¡Dios mío! ¡Kika está cantando canciones guarras! ¡Qué gran novedad! ¡Seguro que se ha tirado a Rocco, al carnicero, al de la farmacia de abajo y hasta al gorrilla que aparca los coches de mi calle!
-No me crees, ¿eh? Pues escucha lo que pone en su diario: Querido diario, ¡pues no ha estado tan mal!
-Sabes que tu hermana ya no concreta en su diario porque luego nos lo lees a todas. Eso podría ser cualquier cosa. Anda, pásame con ella que le diga lo que tiene que hacer para mañana en el colegio.
Columientos volvió cabizbaja a la habitación de Kika. Estaba segura de que su hermana por fin se había acostado con Rocco, y que encima le había gustado, pero no había forma de que se lo confesara y ni siquiera Oiga le creía. Sólo le quedaba llamar a Bloody Mary para contárselo.
No, Bloody Mary no es el espíritu del espejo. Era una de las mejores amigas de Columientos. Su madre quedó fecundada una noche en la que decidieron sus amigos y ella jugar con el fantasma de Bloody Mary. Le puso ese nombre en recuerdo de la noche.
-Toma Kika, es Oiga.
-¿Ya le estás leyendo mi diario verdad?-Sonrió Kika, confirmando las sospechas de Columientos.
-Sí, sí, sí. Me voy a estudiar.
Kika se puso el auricular en la oreja, pensando aún en los seis días y seis noches que Rocco y ella habían pasado completamente desnudos en su habitación, metidos en su cama, haciendo...
-Hola Oiga, amor mío de mi alma y de mi corazón-. Oiga miró con extrañeza el teléfono desde su habitación. ¿Kika?- ¿Cómo está la cosa más guapa del mundo?
Sol. Un sol que despertaba a toda la ciudad se asomaba por la ventana de O`Francisca, despertándola de sus sueños y anunciándole otro día más de colegio. Su vista cansada se posó en la foto de encima de la mesa de noche. Sonrió. En ella aparecían Totem y ella, vestidos con las típicas vestimentas del poblado y con la corona de plumas que tanto había visto ella en las películas de indios.
Esa semana había sido muy dura. La tribu de Totem la habían aceptado a regañadientaes. Totem tuvo que pelear con dientes y puños, literalmente, contra su padre para que aceptaran a un rostro pálido en la tribu. El padre de Totem, el gran jefe Pocohontos, había terminado aceptando con una condición: O`Francisca debía aprender la cultura de su tribu. Ese mismo día iba a empezar el aprendizaje, de la mano de Totem, claro. después del instituto habían quedado en el bosque de la ciudad para entrar en contacto con la naturaleza. La verdad esque no le hacía mucha ilusión aprender a hablar con los árboles, pero todo fuera por Totem.***
Fornicienta peleaba con el freno de manos de su furgoneta.
-¡Vamos, chatarra, funciona!
Consiguió aparcar en la puerta, dejando el motor echando humo y haciendo extraños ruidos de engranajes sueltos. Suspiró fuertemente y bajó del auto. Ninguna de sus amigas había llegado todavía, así que decidió esperarlas en la puerta del instituto. Prontó una sonrisa se dibujó en la cara: Stefff era suyo, y lo iba a ser para siempre. Lo había conseguido, había conseguido estar con él. Y no sólo eso, ahora Stefff la llamaba todos los días al teléfono de su casa. Fornicienta no podía estar más feliz. Le encantaba pensar en sus ojos, en su pelo, en su dentadura mellada...
Sólo había una pega: no podía compartir su felicidad con sus amigas. Sentía que la dejarían de lado si supieran que estaba saliendo en cierto modo con el chico italiano. Pero bueno, si no se enteraban nadie sufriría.
-¡Fornicienta!-gritó Oiga cuando llegó a la puerta.- ¡No te vas a creer lo que me contó ayer Kika!-¡Ey, yo también e quiero enterar, chicas!-gritó O'Francisca llegando al encuentro de sus amigas.
***
- Y por eso el alelo ''pelo rizado'' domina sobre el alelo ''pelo liso'', haciendo que la descendencia de un matrimonio cuyos componentes...
Don Peperro interrumpió su explicación de genética al oir que alguien llamaba a la puerta. Su cara de reptil, concretamente tortuga, sonrió al ver a Kika asomar la cabeza, bastante azorada por llegar tarde, y detrás de ella a Rocco. Sus tres amigas no pudieron contenerse y empezaron a reirse.
-Señorita Maiz-Tostado, ¿dónde ha estado esta semana?
-Lo siento don Peperro, he estado indispuesta.
-Sí, ha guardado mucha cama-. comentó Oiga, secundada por la risa de Fornicienta y O'Francisca.
-¿Y usted señorito?-inquirió el profesor dirigiendose a Rocco.
-¿Yo? Pues tuve que ir a casa de mi abuela. Estube estudiando mucha Bilogía e Historia.
-Sí, sobre todo el convenio de VERGARA!!!- saltó Fornicienta, seguida de muchas risas.
-Anda, siéntense. Y la próxima vez que vayan a cometer el acto sexual, no me miren con esa cara que se les nota a la legua, procuren no tardar una semana entera.
La clase entera estalló en una risa mientras los dos abanzaban a sendos pupitres.
-Callate o me meto yo con tigo y Tiano.
-Ahora procedamos a resolver los problemas de genética que os di en hojas sueltas. ¿Algún voluntario?
-Chicas, yo me voy, he quedado con Rocco. Además no quiero contaminarme los oidos-. Comentó mirando a Facun.- Luego os llamo.
-¡Al menos yo gimo, no parezco un cerdo en Navidad!
Es más fácil decir "jau"
que decir "¿cómo has 'estau'?"
Y por eso saludando así
y decir muy fuerte "jau".
Es más fácil "jau".
Indio no poder decir:
"¿qué tal, cómo has 'estau'?"
¿Por qué decir él "arg"?
Indio bravo se casó
y esposa linda vio,
pero luego dijo "arg"
a la suegra que conoció.
¿Quién le pintó la piel?
Muchas lunas hace ya
que la piel se le puso así.
Llegó una chica, lo besó,
y piel roja se quedó.
Historia que les contamos.
Verdades no garantizamos.
Nosotros no mentiras decir.
Ya tú más no poder saber.
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