654456564 calle Abajo nº37
Fornicienta no dejaba de mirar como una tonta el precioso número y la dirección que le llevaría a él. Ese chico tan hermoso que había caído del cielo en san Valentín. Stefff, Stefff, Stefff. No podía pensar en otra cosa.
Medio destrozada como iba, pues a la gran pelea entre sus amigas había que sumarle la importante conversación con La Caridadeh, en la cual había tenido que hacer de tripas corazón, se subió en su furgoneta.
Una vez en ella, rebuscó medio a oscuras debajo de su asiento para buscar lo que necesitaba, tras mucho rebuscar lo encontró, ¡el mapa de carreteras! Veamos… Fornicienta pasaba torpemente las páginas del mapa, nunca se le había dado muy bien eso de la velocidad y el ser habilidosa…
Por fin tras mucho esfuerzo encontró la calle. Perfecto… No pillaba demasiado lejos. En ese momento captó su imagen en el espejo… una maraña de pelos y maquillaje corrido… mmm… mejor ir al día siguiente…
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Unos periquitos cantando en un balcón cercano anunciaban que la primavera estaba cerca.
Oiga caminaba alegremente por la calle, dirección a un parque. Como toda chica en su situación se encontraba un poco nerviosa… pero había estado esperando ese momento demasiado tiempo como para dejarse llevar por los nervios, tal vez demasiado tiempo.
En ese momento lo vio. Los rayos del Sol se reflejaban en su pelo rubio, en perfecta armonía con su cálida sonrisa. Oiga se estremeció, tanto tiempo esperándolo…
Tuvo que poner todo su empeño en seguir avanzando y no dejarse llevar por el embobamiento. Vicenrubi se acercó a ella y sin una sola palabra la besó en los labios tragándose así el suspiro de Oiga. Al separarse Oiga estaba muy sonrojada, pero Vicenrubi la cogió de la barbilla obligándola a que le mirara a sus rusos ojos azules.
-Me encantan tus besos de perrrrriquito.-dijo sin más Vicenrubi.
Oiga esta vez más relajada y con una sonrisa en los labios, puso su boca en forma de pico de periquito y le besó cariñosamente.
-piiiiii piiiiiii
Oiga se despertó de un salto. ¿Dónde estaba Vicenrubi? No podía creer que se hubiera tratado de un sueño otra vez… Siempre era tan real…
-piiiii piiiiii
Su teléfono estaba sonando, ¿sería Vicenrubi que se había decidido al fin a decirle lo que sentía? No, era O’francisca… Lo cogió de mala gana:
-¿Qué quieres?
-¿Oiga? ¿Sigues enfadada por lo de anoche?- dijo tímidamente O’francisca.
-¿Lo de anoche?- en ese momento le vino a la memoria la pelea de sus amigas la noche anterior, ¡madre! ¿Cómo había podido olvidarlo? – ¡Ah si! No te preocupes O’fran, como si nada, ya quedamos en eso.
-Entonces es porque has soñado con Vicenrubi otra vez ¿no?- le contestó su amiga orgullosa de cuánto la conocía.
-¡Jum! ¡Claro que no!- dijo Oiga mosqueada- A ver, ¿qué quieres?
- ¡Lo que te tengo que contar Oiga!¡es sobre Totem! Me ha pedido que esta tarde vaya a su poblado para enseñarme todas las costumbres…
-Mmmm, ¿vas a hablarle a los árboles estilo Pocahontas?
-¡Qué va! La familia de Totem está muy avanzada no hacen esas cosas…
-Si tu lo dices…
Oiga siguió su conversación con su amiga ajena a lo que pasaba en el otro lado de la ciudad…
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Vicenrubi estaba en una plaza con sus rayban, tomándose un helado cual mafioso. A su lado estaba Tiano.
-Tiano… Últimamente veo a Oiga muy rrrarrra… Puede que sea demasiado tarrrde y ya no me quierra…
-Hombre Vicenrubi… Sinceramente… Las mujeres son como un skate… Tienes que montarlas todos los días, cuidarlas, estar pendiente… En tu caso ni siquiera te has comprado el skate… Así que es como si no tuvieras ningún derecho sobre él… ¡Tienes que comprarte uno ya! Hay unos que molan mazo en la tienda de la esquina…
-Tiano… ¿Perrro no estábamos hablando de Oiga?
-Si bueno… pero el skate es independiente… Si te compraras uno serías el terror de las nenas, ¡cómo yo!
Vicenrubi miró a su amigo no muy convencido…
-Bueno crreo que deberríamos vigilarrla, a ella y a todas sus amigas… - concluyó Vicenrubi sacando su instinto mafioso mientras escrutaba el horizonte.
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O’francisca estaba muy nerviosa… Todavía le quedaba algún que otro remordimiento en su cabeza de lo que había pasado la noche anterior...
-¡Hola!- saltó Totem pegándole un susto por detrás- Yo echarte mucho de menos O’francisca…
-¡Hola Totem!- le dijo un poco sonrojada… ¿Qué le contestaba? Optó por echarle una mentirijilla. – ¡Yo me pase el día de ayer pensando en ti!
-Ooooh ¡Cómo yo quererte!- y la besó dulcemente en los labios al más puro estilo indígena.- ¿Estar tu lista para visitar mi poblado?
-¡Siii!- gritó entusiasmada.
Andaron un largo rato cogidos de la mano. Todo era tan… tan… O’francisca tuvo que concentrarse para buscar un adjetivo y aún así no lo encontró.
-¡Totem, me parece muy bonito que quieras enseñarme tu poblado!
Totem se limitó a sonreir.
-Yo querer enseñar mi tienda… Que también será tu tienda.
Tras pasear un rato O'Francisca divisó una imagen que hizo perder parte del entusiasmo que tenía. Frente a ella, en un descampado, había una gran multitud de cabañas de indio, esas formadas con telas y con forma triangular. Algunas eran más grandes que otras, pero todas eran típicas de los indios de las películas. Peor se quedó al ver a Totem soltar su mano, arrodillarse frente a un abeto y decir:
-Abuelo Abeto, Totem querer presentarte a mi hembra.
Pero peor quedó al ver que Totem se comportaba como si el árbol hablase, contestándole y hablándole de cómo había pasado el día.
-Algún día -comentó Totem al llegar junto O'Francisca- tú poder hablar con abuelo Abeto también.
Llegaron a la tienda de Totem, que tenía varios conejos colgados del techo… algo que estremeció un poco a O’francisca… Pero no le pareció el momento para comentarlo, a Totem se le veía muy emocionado…
-Esta ser piel de primer tejón cazado por Tótem… Muy rápido y astuto… Pero Tótem serlo más…
-Esta ser primera lanza de Tótem, fabricada por Tótem… Muy afilada…
O’francisca miraba todo asombrada. La verdad,es que no se esperaba que vivieran tan… indígenamente… Al final iba a tener razón su amiga Oiga.
-¡Esta ser mi cama!- dijo Totem sonriéndole pícaramente- ser de piel de oso americano… tu…- en este momento su piel roja se puso aún más roja- querer probar cama de piel de oso americano?
O’francisca se quedó pasmada… No había imaginado que Tótem quisiera… Bueno… era demasiado pronto. Cierto era que le deseaba con cada fibra de su ser y lo amaba aún más-¿mmmm y Stefff?- preguntó la maléfica voz de Stich en su cabeza. ¡No! Ella amaba a Totem… nunca lo traicionaría por Stefff, aunque la otra noche… La voz de Stich se reía cruelmente en su cabeza. No lo iba a permitir. O’francisca sonrió mientras fue a darle un beso.
-Por supuesto mi amor…
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Fornicienta madrugó por primera vez en su vida un fin de semana… Tras mucho arreglarse y ponerse su mejores prendas se metió en su furgoneta, sintonizando ''radio ñoña'' antes de arrancar. El corazón le latió a mil por hora cuando vio que había llegado a su destino, pero no podía dar marcha atrás ahora, tan cerca de su querido Stefff… Así que temblando de arriba abajo salió de su furgoneta.
Hacía un sol maravilloso lo cual,cómo ya sospechaba era una clara señal, por fin, los astros se habían alineado a su favor e iban a concederle lo que más deseaba en el mundo: el amor verdadero. Y no esa imitación de los chinos que tuvo con Tiano. Por fin sus amigas la respetarían y dejarían a un lado el tema de Tiano. Todo estaba tan cerca… Podía verlo… Se permitió el lujo de cerrar los ojos para imaginar su vida dentro de unos meses cuando tuviera al lado a Stefff y sus amigas ya no hablaran de Tiano. ¡Adiós Tiano! ¡Hasta siempre! ¡Nunca más saldrá tu nombre de mis labios!
Fornicienta abrió los ojos justo antes de que fuera atropellada por un skate descontrolado, que se desviaba para el lado izquierdo… Ese skate solo podía ser de una persona.
-¡Aaaaaaa!- gritó Fornicienta.
-¡Aaaaaaa!- gritó Tiano.
Fornicienta consiguió esquivarlo en el último momento, pero Tiano se desestabilizó y cayó al suelo.
-Tiano…- Pronunció con recelo Fornicienta.
Tiano la miró con unos ojos saltones que le recordaban a cierto animal de color verdoso… Tras esto se levantó rápidamente y sin decir una sola palabra se fue con su skate ligeramente desviado a la izquierda.
Ese pequeño incidente trastornó un poco a Fornicienta… Pero no la apartó ni un segundo de su objetivo, y con una determinación salida de la rabia llamó al timbre de Stefff.
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FiiiiiiiiFuuuuuuuuuuuuuuuuuFaaaaaafiiiiifaaaafuuuuuuufiiiiiiiiiii
-¡Columientos! ¿A que me sale preciosa Titanic?- dijo Kika orgullosa de cómo tocaba la armónica.
-¿Eso era Titanic? ¿segura?
-¡Calla! Que no entiendes… yo toco la armónica genial!
-Será eso… Bueno, me voy a casa de la abuela Repugnancia a dormir… No me esperes para comer mañana.
-Venga…
Kika se encontraba muy cansada… Todavía no se había recuperado de la pelea del otro día con sus amigas…
Qué calor más grande hacía en su habitación. Abrió la ventana que comunicaba con el balcón y empezó a quitarse los pantalones, le gustaba dormir en camiseta.
Se metió en la cama, abrazada a su patita de peluche. En ese momento le pareció oír un ruido en el balcón, pero Columientos la distrajo.
-Me voy ya, ¿vale? Y recuerda ponerte mañana un buen chorro de Rexona, Kika.
-¡No me huele el sobaco, cacho lerda!
-¡Pero tengo que hacer publicidad! Recuerda, Rexona no te abandona.
Y se fué, sin más. Salió de la puerta, dejando atrás a su hermana. Ni siquiera se fijó en aquella pequeña sombra silenciosa de un niño con una bufanda en el lugar donde debería estar su boca, reflejada en el espejo.
Kika volvió a escuchar un ruido en el balcón, pero, os lo puedo asegurar, el ruido no era del niño.
jueves, 22 de abril de 2010
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