-¿Es que no hay nadie en esta ciudad que valga la pena?- gritó la chica desesperada en medio de la plaza.
De pronto de su bolsillo empezaron a salir las notas de ''El aprendiz de brujo'' de Fantasía 2000. Se apresuró a descolgar el móvil sin mirar si quiera quién la llamaba.
-¿Sí?- contestó enfurecida.
- ¡Yo sí que valgo la pena!
-¡Aaaaaggg!- todos los transeúntes que paseaban a menos de 10 metros de la muchacha se giraron al oir el grito de Kika, quién balbuceaba cosas sin sentido mientras pataleaba el suelo como loca- ¡Que me dejes en paz, Rocco! ¡Que te olvides de mí y que me borres de tu móvil!
Colgó rápidamente el teléfono. Con un largo suspiro de desesperación intentó avanzar por la calle, pero un par de manos la agarraron por la muñeca derecha.
-¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?-canturreó Rocco atrallendo a la chica juntó a él.
Kika intentó escabullirse sin éxito.
-Vamos. nena, deja que te lleve a dar una vuelta en mi nuevo coche.
-¡Que me dejes en paz! ¡Además, tú no tienes coche!
-Vendí la moto; en el coche se pueden hacer más cosas...
Rocco se inclinó hacia Kika, quien sacó fuerzas y se aparto de él de un empujón.
-¡Muérete, cerdo!
Y así volvió Kika a su casa, con la cara roja por culpa de el bochorno que acababa de pasar con ese estúpido compañero de clase que la acosaba y sin haber pillado cacho.
***
El sol pegaba con fuerza aquellos últimos días de Febrero, sobre todo cuando estas en pleno descampado recogiendo los tomates de la vecina sin una sola sombrilla. Fornicienta estaba que trinaba, ahí, sin descanso para comer y recogiendo los tomates de Facun. ¡Y sin descanso para comer! La chica ya no aguantaba más, sentía que iba a meterse un tomate en la boca en cualquier momento.
Y por si fuera poco los tomates no eran de un tamaño normal, chiquititos y redonditos, no; ¡eran del tamaño de una calabaza! La vecina debía haberle robado cubos de agua de la charca que tenía en su huerto de los pepinos, esa charca que, según su abuela, poseía poderes mágicos. ¿Por qué contaría eso con Facun delante?
-Oye Forni, ¿cómo anda tu abuela?
-Ah, bien, supongo.
-Ah, bien, supongo.
Se volvió a formar el silencio mientras continuaban recogiendo los tomates. De pronto pasó lo inevitable:
-Ay, Forni, ¡creo que me he enamorado!
Las manos de Fornicienta se llenaron de pronto de jugo de tomate. La noticia la había dejado patidifusa.
-Es un chico guapísimo, Forni, y además es italiano.
Otro tomate gigante acabó estrujado entre las manos de la blancucha huertana al recordar que el muchacho al que conoció hace una semana tenía acento italiano. ¿Pero bueno, qué posibilidades había de que fuera él?
- Lo malo es que le falta un diente, una paleta para ser más exacta, pero, tía, ¡imagínate cómo debe de ser un morreo de los buenos con él! mi lengua por su hueco, y .... ¡Qué haces, locaa! ¡Aaaaaaah!
Fornicienta se detuvo en el último momento. Había agarrado el tomate más grande y gordo que había recogido y se había decidido a exprimirlo con la cabeza de su vecina, esa vecina que le estaba hablando de besar al chico más guapo que había visto en su vida.
Los ojos inyectados en sangre de Forni volvieron a la normalidad, y su hipervertilación se tornó a una respiración normal. Se le quedó cara de tonta durante un segundo y luego reaccionó, dándole un suave golpe a Facun en la frente con el tomate.
- Tenías una abeja.
***
-Ay... ¡Qué mono!
O'Francisca se dejó caer sobre la cama mientras pensaba en su nuevo novio. Qué bonito es el amor, que empalagosos nos ponemos algunos... Se habían pasado la tarde hablando por el teléfono, contándose cosas o simplemente escuchando el silencio, sabiendo que el otro estaba al otro lado de la línea que esa línea los mantenía unidos. Incluso había convencido a Totem para que hablara en su idioma nativo.-Totem amar O`Francisca. Totem y O`francisca tener retoños Pocohontos para poder luchar contra pieles pálidas.
Las seis y media de la tarde. Totem le había dicho que esa noche Lule Melenda, la gitana del barrio, daba una fiesta en su casa sobre las diez. Celebraba la caída del Alcampo, aquel supermercardo abierto recientemente en la ciudad que le había hecho perder clientes para leerles la fortuna.
O'francisca había pensado en acercarse con sus amigas, a las que ya había avisado vía sms, pero le desilusionaba la idea de que Totem no iría.
-Venga, O`Francisca- replicó Oiga, que la había llamado para informarse bien-, no puedes ser tan empalagosa. Solo lleváis un día.
-Bueno, pues quedamos a las nueve y media en la puerta de mi casa. Lule vive cerca de aquí.
-Vale, vale . Yo solo espero que la Caridadeh no aparezca por la fiesta. ¿Sabes que la han detenido por tráfico de canabish? ¡Y la han dejado libre!
-Qué lastima que la buena de Roñi se haya convertido en La Caridadeh.
-Sí... Roñosa Notedoy me caía mejor en la primaria.
-Oye te dejo, que voy a inventarme algo para que mis padres me dejen irme esta noche
-¡Círculo vicioso!- Gritó Oiga aforada.
-¡Sí, sí, círculo vicioso!
-Venga,vale, a las nueve y media. ¡Adiós!
***
Las diez menos cuarto, cuatro sombras caminaban por la calzada en dirección a una fiesta, todas ellas bien pintadas y vestidas.
-De verdad-saltó de pronto Kika apartando uno de sus rizos castaños de su cara-, lo del Círculo Vicioso es lo mejor del mundo.
-De verdad-saltó de pronto Kika apartando uno de sus rizos castaños de su cara-, lo del Círculo Vicioso es lo mejor del mundo.
-¡Cierto!- coreó O'Francisca con una sonrisa.
El Círculo Vicioso, una maniobra de guerra mejor que cuaquiera de las de Stalin, Hitler o a lo mejor Bismarck. Era fácil, rápida y cien por cien segura. Bueno, siempre y cuando no atacase el ''factor mami''. Consistía en la siguiente formación: el objetivo A, Oiga, decía que dormiría en la casa del objetivo B, Fornicienta. Objetivo B decía que haría lo mismo en la casa de Kika, objetivo C, mientras que esta ''dormía'' en la casa de objetivo D, O'francisca, quien dormía en la casa de Objetivo A; creándose así un Círculo vicioso.
Allí estaba la casa de Lule, las luces inundaban cada una de las ventanas del dúplex de paredes crema. Estaban legando a la puerta cuando, de pronto, le vieron. La boca de cada una de ellas se abrió de una forma exagerada mientras contemplaban al joven alto, de espadas bastante anchas que entraba en la casa con unos amigos. Si hubieran tardado más tiempo en reaccionar se habría formado a sus pies un río de baba.
-Stefff...- suspiraron las cuatro a la vez.
Al instante sus músculos se tensaron, las cuatro acababan de suspirar por el mismo chico. Eso nunca les había pasado, nunca. Un silencio incómodo se produjo entre las cuatro chicas, que bajaron la mirada pensativas.
Tras unos incómodos segundos Oiga se decidió a hablar:
-¿Entramos?
Enseguida se miraron unas a otras compartiendo una de sus sonrisas. Ya estaba, solo había sido un pequeño lapsus. Se acercaron a la puerta, ya estaban llegando cuando Fornicienta miró por la ventana, y vio la peor visión de su vida: Facundación estaba poniéndole ojitos, y algo más que no son ojitos, a Stefff en su cara.
Pero Fornicienta no iba a permitir eso, no, no, no. Se soltó de sus amigas y tiró la puerta de la casa abajo, sacando una fuerza oculta increible. Los invitados se volvieron hacia ella. Lule Melenda, que estaba leyendo el futuro de una pareja de enamorados en su bola de cristal, se levantó al oir ese estruendo. Fornicienta no se detuvo; divisó su objetivo y,literalmente, se lanzó sobre él, haciendo caer a Facun sobre la mesa, reduciéndola a astillas.
Kika fue la primera en llegar a la puerta. Al ver a su amiga abalanzarse sobre Facun se le cayó el alma a los pies, se había vuelto completamente loca. Pero entonces inquirió el por qué de esa acción: Stefff estaba ligando con Facun. No se lo pensó dos veces, no iba a permitir que nadie le quitara a Steff. Él era el chico que andaba buscando. Corrió hacia el interior de la casa, seguida de Oiga y O'Francisca, que habían razonado igual que ella. Las tres se lanzaron sobre Fornicienta, comenzando así una pelea con tirones de pelo, mordiscos, arañazos y muchos muebles y cuadros rotos. Las lámparas de pies se caían al paso de las cuatro.
-¡O'Francisca, por qué no te vas a fumar la pipa de la paz con tu indio?!- Puntualizó Oiga mientras traba de la cabellera rubia de su amiga.
- ¡Y tú no olvides que los ''perrriquitos'' no hablan!
-¡Callaros todas!-chilló Fornicienta subiéndose a coscoletas sobre las dos- ¡Es mío! ¡Vodotras no podéis llevároslo al huerto!
Kika pegó un silbido que hizo callar a sus amigas. Todos los invitados se habían escondido bajo la mesa que quedaba en pie, esperaban que por lo menos Kika fuera sensata y les recordase a sus amigas que es más importante la amistad que un simple chico.
-Pero ¿qué estais haciendo?- ¿será sensata? ¿Será sensata?- ¡Esque no veis que se está escapando!
No, no lo era. Su dedo señalaba hacia las escaleras que conducían al piso de arriba, por las cuales corría Stefff sin mirar atrás. Las cuatro amigas subieron corriendo la escalera, empujándose las unas a las otras para llegar las primeras.
-¡Voy a llamar a la policía!-Gritó una voz desde abajo- Se van a enterar esas locas.
-¡Caridadeh!- gritó la Coque- ¡Esconde la ''coca''!
-¡Qué esconderla ni qué niño sin boca! ¡Esto se esnifa!
-¿Niño sin boca?- inquirió otra voz.
-¿Qué?-preguntó la Caridadeh-¿Lo conoces?
El muchacho italiano se encerró en el baño justo a tiempo. Al cerrar la puerta pudo oír cuatro cuerpos que chocaban contra la puerta. Pronto esos golpes se convirtieron en puñetazos a la puerta.
-¡Stefff! ¡Soy yo, Oiga! ¡Soy la que te ayudó cuando te rompiste los dientes!
-¡Serás pu(censurado)!-gritó Kika- ¡Esa fuí yo!
-¡Pero si solo conseguías balbucear como una cría pequeña!-replicó Forni.
-¡Pero si solo conseguías balbucear como una cría pequeña!-replicó Forni.
O'Francisca consiguió abrir la puerta, ¡ya era suyo!
Stefff estaba aterrorizado contemplando la escena. Era como si cuatro hambrientas leonas lo estuvieran acechando y no tuviera escapatoria. Empezó a retroceder por el baño mientras las chicas avanzaban hacia él. Retrocedió y retrocedió, con tal mala suerte que tropezó contra un taburete, cayendo dentro de la bañera y quedándose insconsciente.
-¡Lo has matado!- culpó Oiga a Forni
Cuatro cabezas rodearon la bañera, contemplando al muchacho de sus sueños.
-A lo mejor si le doy un beso se despierta- propuso Kika ya decidida ha cumplir.
Oiga fue más rápida y la frenó.
-Esos labios donde pueda verlos, mona.
-¿Y si le hechamos agua?-Propuso Fornicienta.
O'Francisca se metió en la bañera para coger la ducha que colgaba de la pared. Kika accionó el agua fría mientras su ''amiga'' la enfocaba hacia la cara de Stefff.
-Moriros de envidia, chicas, me estoy duchando con Stefff.
-¡Trae me toca a mí!-gritó Fornicienta.
-Me parece que el agua fría no funciona, probaré la caliente.
Del agua empezó a salir vapor y pronto el espejo del baño se empañó entero. Las chicas comenzaron a sudar, parecían estar en una sauna.
-¡Quítala, le estás quemando la cara! ¡Quítala! ¡Quítala!
La ducha se apagó. De pronto las cuatro comenzaron a oír las bocinas de los coches patrulla y las luces azules y rojas invadieron la calle.
-¡Oh,no, la poli!
-¡Y nosotras con un cadáver!- lloraba Kika.
-¡No es un cadáver. idiota!
-¡Queréis mover el culo de una vez!
Las cuatro se levantaron del suelo y salieron aprisa de la casa, escapando de la policía entre el barullo de gente que salía de la casa de Lule. En ese momento se dieron cuenta de todos los destrozos que habían hecho en la casa, se miraron y vieron sus pelos despeinados y sus rostros arañados. Entonces las lágrimas agolparon sus ojos enfurecidos y las cuatro se fundieron en un abrazo colectivo.
-¡Siento haber insultado a tu Totem!
-Y yo haberme metido con Vicen Rubi.
Siguieron caminando en silencio en dirección a sus respectivas casas. La noche había sido rara, bastante rara, y todas tenían muchas cosas en las que pensar.
Oiga fue la primera en despedirse de ellas,pues cogía un camino diferente. Mientras caminaba calle arriba su mantenía una discusión con dos ''Oigas'' diferentes en su cabeza. Una de ellas le mostraba a Vicen Rubi, le hablaba de él, le recordaba sus ojos azules rusos. La otra le hablaba de Steff, de su acento italiano, de sus bíceps, tríceps y demás -iceps que formaban su cuerpo, de sus ojos verdes sicilianos... incluso de su carencia de paleta.
¿Cuál era la voz que debía oír? ¿Vicen Rubi, ese amor platónico que la veía como a su ''perrriquito''? ¿O Stefff, el nuevo chico de la ciudad que podría convertirse en algo más que un amigo?
En eso pensaba la chica mientras volvía a casa, sin mirar a su derecha, ni a su izquierda. Sin mirar a las personas que paseaban por la calle... y sin fijarse en el misterioso niño que la observaba desde la acera de enfrente.
alaaa!!! como mola este capitulooo!!!
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